miércoles, 17 de junio de 2015
"La Oposición no tiene programa" Gustavo Tarre
OSICIÓN NO TIENE PROGRAMA"
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GUSTAVO TARRE
El título de este artículo es ya un lugar común. Cuanto sabihondo existe en Venezuela lo repite hasta el cansancio. Lo retoman columnistas carentes de visión. Lo asumen los políticos frustrados a quien nadie sigue. Los opinadores y encuestadores sienten que quedan como muy lúcidos cuando lo reiteran. Los habladores de pendejadas, en botiquines, barberías, matrimonios, piñatas, velorios y carritos por puesto lo dejan caer, como quien no quiere la cosa y con rostros graves. Se insiste, además, en que la división de la oposición no solo tiene que ver con ambiciones encontradas, también se señala que existen, en mundo que adversa al gobierno, visiones demasiado distintas e ideologías contrapuestas. No falta quien admita, sin embargo, que existen algunos programas pero que son tan abstrusos, tan tecnocráticos, tan irreales que nadie los lee ni los entiende y que a nadie entusiasman.
En fin, todo parece concluir en que la oposición nada tiene que ofrecer a los venezolanos, distinto a la mediocridad, la ineficiencia, el latrocinio y la estulticia que padecemos. Casi parece una invitación a resignarnos.
Y resulta, amigo lector, que no es verdad. No es cierto que lo único que ofrece la oposición es sacar a Maduro de Miraflores (que de paso, no es poca cosa). La oposición ofrece a Venezuela el más maravilloso de todos los programas.
La oposición ofrece la siguiente bicoca: restablecer la democracia. ¡Casi nada! Tirios y troyanos, radicales y moderados, tradicionalistas y recién llegados, electoralistas y guarimberos, huevos fritos y atorados, marxistas y capitalistas, socialdemócratas, socialcristianos y liberales coinciden, sin diferencia alguna, en el mejor programa que se le pueda ofrecer a Venezuela: El gobierno del pueblo, para y el pueblo y por el pueblo. El respeto a los derechos humanos. ¡Una pelusa!
La oposición ofrece que las elecciones sean organizadas, preparadas e implementadas por una autoridad electoral imparcial; que en los comicios venideros nadie goce de ventajas indebidas; que los dineros y bienes públicos no estén al servicio de una parcialidad; que el voto de cada venezolano se cuente, que la voluntad del elector sea respetada y que pueda formarse a través de una información abierta y libre. Todo ello se completa con el regreso a la alternabilidad republicana. Casi nada pues…
La oposición ofrece volver a la discusión política. Sacar de ella la descalificación y el insulto; dar a todos la oportunidad de decir lo que piensan a través de medios independientes y libres; regresar a la cordialidad en el trato que siempre fue una característica de la política venezolana; eliminar el odio y el resentimiento. Regresar al diálogo, recordando, como decía Antonio Machado, que para dialogar primero hay que escuchar; que nadie vaya a la cárcel por pensar distinto o, simplemente, por pensar.
La oposición quiere un Parlamento que legisle y que controle al gobierno. Una Asamblea Nacional que no delegue sus funciones de manera irresponsable y sumisa. Una representación popular que interpele a los ministros, investigue irregularidades y censure a los responsables. Unos legisladores que discutan, propongan, argumenten y rectifiquen para finalmente aceptar la decisión de la mayoría, respetando los derechos de las minorías. Y, como si fuera poco, una Asamblea presidida por un parlamentario y no por un patán.
La oposición quiere esta bobería: que la justicia tenga los ojos vendados; que el Poder Judicial la imparta con sabiduría y sapiencia; que los jueces no oigan los dictados de nadie y que conozcan el derecho; unos magistrados que no tengan que temer la cárcel y el oprobio cuando decidan en contra de los poderosos; unas sentencias que protejan los derechos de los venezolanos, apliquen e interpreten la ley y que no la atropellen o pretendan modificarla; un Ministerio Público que no sea instrumento de venganza de nadie.
La oposición quiere una Contraloría que controle; que investigue las denuncias de corrupción; que sancione a los culpables; que no sea un instrumento político; que no inhabilite a nadie.
La oposición coincide en que la educación tiene que ser la primera prioridad, que todos deben tener acceso a ella; que los maestros y profesores tengan un sueldo digno; que los programas educativos no pretendan lavarle el cerebro a nadie; que las universidades recuperen la autonomía; que los estudiantes estudien para que la meritocracia deje de ser una mala palabra y vuelva a ser la puerta que se abre a los mejores.
La oposición propone volver a la libertad sindical, a la discusión de contratos colectivos, a los fueros que protegen a quienes dirigen a los obreros y campesinos, al ejercicio del derecho de huelga dentro del marco de la ley; devolver al trabajo su dignidad, eliminando las limosnas y el bachaqueo.
Toda la oposición coincide en que hay que respetar la libertad económica consagrada en la Constitución; nadie justifica o discute la incapacidad del gobierno en el manejo de las empresas expropiadas; todos coinciden en querer crecimiento económico, abastecimiento y empleo productivo con un sector privado grande, fuerte y sano.
La oposición quiere una Fuerza Armada apolítica, que esté al servicio de la nación y no de una parcialidad; que tenga el monopolio de las armas; que no tenga que obedecer a extranjeros; que los militares se dediquen a la defensa de la patria, a estar preparados para la guerra para que esta nunca ocurra; que sus componentes tengan los mejores equipos y que no se compre chatarra para que los vivos se enriquezcan; que Venezuela no tenga que soportar el desprecio y las amenazas de un generalote guyanés que sabe que nuestro Alto Mando recibe instrucciones de Cuba y que no tiene nada que temer cuando nos enseña los dientes.
Dirá alguno que con la democracia no se resuelven todos lo problemas y es verdad. Pero no solo se resuelven algunos muy importantes sino que se abre el camino para que, con una discusión libre, se proponga cómo conciliar las opiniones encontradas que sí existen y se resuelvan los demás.
La oposición sí tiene programa y en torno a él existe un total consenso.
Nuestra cuota de responsabilidad Ausberto Quero
En los últimos 60 años, a pesar de que las autoridades disponían tanto de los conocimientos como de la tecnología para proteger los recursos naturales del país y garantizar la vida y la salud de sus habitantes no lo han hecho.
En el país se pierden 140.000 hectareas de bosques cada año (380 diarias) y el informe que presenta mas abajo el Ing° Ausberto Quero muestra las consecuencias.
En el caso del Lago de Maracaibo, no queda mas que aceptar la gravedad de su enfermedad, por eso la sociedad civil organizadamente debe asumir la responsabilidad de seleccionar a los mejores para ocupar los puestos de decisión, a quienes se les debe exigir la presentación de cuentas.
Tanto el Lago como los demás recursos hídricos del país son un invalorable tesoro que se ha ido deteriorando al punto de requerir de un extraordinario esfuerzo para recuperarlos y cuya pérdida no debemos aceptar.
En Venezuela se han secado mas de 1200 rios, muchos de ellos navegables.
El otrora hermoso y limpio Lago de Maracaibo, orgullo Zuliano, está convertido en una inmensa cloaca cuyas podridas y malolientes aguas cloacales sin tratar, las vierten sin limpiar Maracaibo y otras ciudades.
Como testigos del daño que ha sufrido el Lago de Maracaibo, aparte de reconocer nuestra responsabilidad como conocedores o quizás causantes silenciosos del problema, es nuestro deber coadyuvar prontamente a su recuperación.
No hay que ser Israelitas o Japoneses para hacerlo bien, pero el lago y sus invalorables riquezas debemos comenzarlos a proteger desde el sector civil no gubernamental: Estudiantes, Maestros, Profesionales, Trabajadores, Investigadores, Amas de casa, Grupos religiosos, deportistas, etc.
En 50 años o menos El Lago y sus potencialidades (Alimentación, turismo y trabajo), deben convertirse en generadores de divisas, que reemplazarán al petróleo cuando deje de ser utilizado como combustible, que será muy pronto.
La contaminación y la destrucción de los bosques y el habitat de la fauna, la flora y nuestros recursos hídricos avanza a razón de 140.000 hectáreas anuales, pudiéndonos quedar sin bosques en menos de 40 años si no se detiene la tala y la quema.
Debemos considerar que 50 o 100 años para una nación que debe durar miles de años, son mucho menos que 5 o 10 años para un humano. Pasan muy rápido. Si no, digalo Usted. . .
Compartiré este correo con quienes estimo les gustaría opinar y tal vez unirse a ACLAMA u otra organización Ambientalista de su localidad para fortalecer su labor conservacionista y educativa.
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---------- Mensaje reenviado ----------
De: Ausberto Quero
Fecha: 2 de junio de 2015, 4:55
Asunto: nota
Para:
Este es el pan de cada día con nuestros recursos hidricos,mi experiencia y el conocimiento de todo el país me dice, y no se asusten, que mas del 95 % de los mismos a nivel nacional están contaminados, bien desde el punto de vista químico y/o físico.(lago de maracaibo, lago de valencia,rio apure,rio orinoco,rio portuguesa, y pare de contar,ellos son unas grandes cloacas lamentablemente)
Que están haciendo las autoridades ambientales a todo nivel gubernamental???,,tenemos que declarar en emergencia estos recursos en todo el pais.
Variaciones sobre un tema petrolero......
---------- Mensaje reenviado ----------
De: H. Diaz M.
Fecha: 16 de junio de 2015, 23:23
Asunto: Re: Variaciones sobre un tema petrolero de AQC
Para: COENER
Cc:
Apreciado Gustavo:.
En el ánimo de hacer algunos aportes que considero de interés, me tomo la libertad de anexar algunos comentarios, básicamente porque pienso que los hechos sucedidos desde entonces en Venezuela, en una u otra forma están asociados con la reflexión de Alberto y se me ocurre que con el tiempo transcurrido, se trasmuto en una “premonición”, además porque creo recordar su publicación y algunas reacciones que causaron, no precisamente constructivas.
Saludos,
Heberto Díaz Molero
El 8 de junio de 2015, 12:14, Ramon Cornieles escribió:
El 8 de junio de 2015, 11:46 a. m., Antonio Méndez Vásquez escribió:
Gustavo Coronel recuerda a Alberto Quiróz Corradi y una interesante reflexión suya del año 1981
... mas de 40 años de escrita y cuanta razón tenía !
Antonio Méndez
---------- Mensaje reenviado ----------
De: Gustavo Coronel
Fecha: 8 de junio de 2015, 9:23
Asunto: Variaciones sobre un tema petrolero de AQC
Para: Gustavo Coronel
www.lasarmasdecoronel.blogspot.com
Lunes, 8 de Junio, 2015
Variaciones sobre un tema petrolero de Alberto Quirós Corradi
En 1981 mi amigo y mentor, Alberto Quirós Corradi, escribió un artículo llamado : “Una excusa para la nostalgia”, en el cual decía lo siguiente:
“...no deja de ser paradójico que los que critican la formación foránea del administrador [petrolero], son en su mayoría formados bajo ideologías extrañas. Nadie osa criticar las influencias ‘parisienses’ en nuestros pintores y escultores. Ni a nuestros escritores se les ocurriría negar las influencias externas sobre su obra. Somos orgullosamente cosmopolitas en los aspectos micro culturales. Pero a un recurso como el petróleo, que pertenece al mundo de la energía, el cual en su sentido cultural más amplio, es básicamente internacional, le negamos el derecho de ser universal y venezolano al mismo tiempo”.
En este párrafo Alberto desnudaba dos terribles paradojas del quehacer petrolero venezolano. Uno, que quienes han criticado con más virulencia a la gerencia profesional venezolana, la cual llevó a nuestra industria petrolera a los más altos niveles mundiales de competencia y eficiencia, han sido los extremistas de izquierda, (de) formados en las ideologías extranjerizantes de la perversa trilogía marxista-estalinista-castrista. Desde Salvador De La Plaza, Francisco Mieres, Gastón Parra y Carlos Mendoza Potellá Gastón Parra, una línea que ya indica un significativo deterioro cualitativo, estos grupúsculos generalmente encuevados en las universidades, han sostenido que los gerentes venezolanos quienes esencialmente manejaron la industria petrolera desde los años 70 en adelante no eran de fiar porque habían sido entrenados internacionalmente, porque hablaban Inglés, porque sus lealtades estaban al lado de las empresas multinacionales y no del país.
Esta insultante tesis no resistía ni resiste el análisis más básico de la realidad petrolera venezolana. Durante estos años en los cuales la gerencia petrolera profesional venezolana estuvo a cargo de la industria, desde la década de los 70 hasta la década de los 90, la industria petrolera venezolana tuvo un comportamiento estelar. Durante el debate que precedió la nacionalización (estatización) de la industria petrolera y durante los años de actividades de la PDVSA pre-chavista, desde 1976 hasta 1998, la industria petrolera venezolana fue llevada por los gerentes venezolanos al nivel de las grandes empresas petroleras internacionales. Baste decir que, desde que llegaron los chavistas-castristas al poder, no se ha construido ninguna nueva refinería, no se han hecho hallazgos exploratorios de significación, la producción ha caído estrepitosamente y la comercialización de nuestro petróleo se ha convertido en una rebatiña indigna que va gratis a las manos de los cubanos y otros amigotes del régimen o se ha convertido en rehén de China para pagar deudas contraídas en tiempo de elecciones (como lo admitió Jorge Giordani, uno de los principales culpables del desastre). Esta paradoja que denunció Alberto hace casi 40 años es doblemente criminal puesto que agrede a los gerentes venezolanos que hicieron bien su trabajo, agresión que ha llevado a su despido ignominioso por parte del sátrapa fallecido, para ser reemplazados por una inmensa masa de reposeros, unos 150.000 empleados, cuya sola credencial es ser seguidores del régimen. Los extremistas de la izquierda venezolana han asesinado moralmente a los gerentes petroleros profesionales que hicieron su trabajo y los han reemplazado con una legión de ineptos y ladrones que han destruido lo que una vez fuera una industria floreciente. Sin vergüenza alguna han definido la meritocracia como una mala palabra, reemplazándola por la corrupción como bandera.
La segunda trágica paradoja denunciada por Alberto en 1981 se refiere a la doble prohibición que el extremismo izquierdista y totalitario le ha impuesto a la industria petrolera venezolana, al negarle la posibilidad de ser (a), internacional y, (b) de ser venezolana. Especialmente desde que llegó al poder el chavismo, con sus presidentes de PDVSA como Cialvaldini, Parra, Rodríguez y Ramírez, la industria petrolera ha sido convertida en una cueva incestuosa en la cual la apertura al mundo ha sido reemplazada por una PDVSA orientada hacia el usufructo de una pandilla regional, desde Cuba hasta Nicaragua y alineada con empresas de países ideológicamente afines que no tienen capacidad financiera, gerencial o tecnológica alguna, como son las de Vietnam, Bielorrusia, Cuba, Rusia y hasta Uruguay. El ex-presidente de PDVSA Ramírez llegó a decir que PDVSA no tenía por qué ser rentable.
Al mismo tiempo que a PDVSA se le han cerrado las puertas al negocio petrolero realmente internacional, a los venezolanos se le han cerrado las puertas de participación en la industria. Un venezolano siempre lo decía Alberto, puede poseer acciones de Shell, Exxon, Petrobras o Ecopetrol pero no puede poseer acciones de PDVSA! Un contratista petrolero honesto no encuentra contratos en la PDVSA actual, a menos que sea un boli chico, de apellido Ruperti o familiar de funcionarios del régimen. PDVSA es una caja negra, muy negra, del régimen, dirigida a garantizar el dinero que requiere el régimen para sobrevivir políticamente, dejando un “ñereñere” de algunos millones para que los miembros de la pandilla oficial se aseguren su vejez, con sus “ahorros” en Andorra, Panamá o Suiza.
Alberto Quirós fue un gerente de grandes atisbos y de amplia visión. Sabía lo que se nos venía encima y luchó hasta su muerte en contra de la marabunta que ha asesinado nuestra industria petrolera. Es parte de nuestra tarea conservar viva su memoria.
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Variaciones Heberto Díaz M.
Heberto Díaz Molero
Comentarios sobre el articulo “Una excusa para la nostalgia”
Publicado en 1981
Debo confesar que leyendo el escrito de mi apreciado amigo Gustavo Coronel, inspirado en la reflexión del mentor de muchos y siempre bien recordado compañero y amigo, Alberto Quiros Corradi (QEPD), publicada en 1981, e intitulada “Una excusa para la nostalgia”, ciertamente me ha conmovido, me ha invadido de nostalgia; si, de ese tipo de nostalgia indefinida que al mismo tiempo, tiene la virtud de dejar espacio para revivir y hacerte sentir fugazmente de nuevo, la alegría producida por aquellos hechos y realidades que te hicieron pensar en grande en el pasado, te hicieran pensar claramente en la posibilidad real de que en el tiempo, se transformaran en cuestiones de importancia, trascendentales no solo para el bien de Venezuela, sino también en particular para el entorno más próximo a nuestras fronteras, tal como pudo haber pasado, con el afianzamiento y vigencia profesional continuada, de lo que Alberto llamo el “administrador (petrolero)”, refiriéndose en especial al alto nivel de conducción demostrada y significativamente a la capacidad de logros alcanzado en la industria petrolera venezolana. Todo ello, según lo interpreto, producto del desarrollo en el espacio nacional de esa industria, de un inédito modelo de dirección corporativa de Gerencia y Administración, que creciera y se consolidara en algo más de tres cuartos de siglo, esencialmente durante las primeras dos décadas de existencia de PDVSA, o sea, desde 1976. Esa reflexión, que con tino se pone de nuevo en el tapete público, sigue siendo de actualidad y de especial atención e interés público, gracias por ello, Gustavo.
Ese modelo gerencial venezolano, solido, efectivo y de primer nivel, es además distinguido por la armoniosa combinación de importancia ejecutoria entre el lado operacional y el lado humano del negocio petrolero; es asi como se fue convirtiendo paralelamente en la referencia obligada y base gerencial y administrativa del país en su globalidad y pudo muy bien haber arropado eficazmente la Venezuela del desarrollo continuado y crecimiento integral de su gente; paradójicamente, como ya es conocido, lo que pudo haber sido, no se dio, y sucedió todo lo contrario, lo opuesto o aniquilación del sistema; además de que dicho modelo gerencial fuera pervertido y destruido, también fueron desmantelados o destrozados los dos más recientes y grandes logros alcanzados por el país, ver más adelante, en función de sus expectativas de crecimiento integral, en esencia por el efecto cercenador y demoledor de las más rancias frustraciones y degeneraciones conductuales siniestras, que ellas mismas producen en las personas, amparando su recurrente supervivencia en secuelas generacionales autogeneradas en forma de protección existencial, obviamente, haciéndole cuesta arriba a nuestro país alcanzar el nivel de prosperidad y bienestar al cual está destinado vista la abundancia de diferentes y variados recursos naturales que la divina providencia tuvo a bien ofrendarle a nuestro territorio nacional.
En efecto, con un entorno nacional que estuviera esencialmente encaminado, entre otros, al ejercicio del bien, a la transformación en positivo de su sociedad y a la búsqueda del bien comun, su medio ambiente social y natural, se ha alterado radicalmente, se torno inhóspito, agresivo, en otras palabras, sustentado por el imperio inescrupuloso y pernicioso de la envidia y mezquindad, del egoísmo, poder absoluto y la codicia, del engaño, de la represalia y venganza, es decir, un medio ambiente cruel, egocéntrico y retrogrado, propio de la “perversa trilogía marxista-estalinista-castrista”, bien apuntado en tu escrito.
Sí, eso duele, duele mucho, ver como un país (Venezuela), nuestro país, sea víctima inocente de esa trilogía infame y nefasta, sin límites en la maldad y accionar maligno, además de haber arruinado no solo lo que representa para el fortalecimiento integral de una sociedad un modelo gerencial y administrativo como el tratado y haber transformado su territorio en un lugar inhóspito y agresivo, destruyo lo que para mi representa los dos grandes logros del pasado siglo veinte venezolano, es decir, uno, la implantación de una forma de gobierno democrático, y con ello la subordinación de lo militar a lo civil, hasta que fuera interrumpido por un atajo improductivo y mal intencionado, amparado en la inconsciencia e irresponsabilidad de los lideres de turno, y, dos, la creación y afianzamiento progresivo en el tiempo, de una industria petrolera altamente capacitada y reconocida internacionalmente a través de su empresa matriz de origen (PDVSA), positivamente ubicada entre las tres mejores empresas del mundo, por su fortaleza gerencial y administrativa, por la eficacia, los logros alcanzados, el cumplimiento de sus obligaciones y profesionalismo de su gente, asi como, por la pulcritud, seriedad, experiencia y conocimientos en la conducción corporativa de la industria.
En síntesis, La destrucción premeditada durante los últimos quince años, de esos dos grandes logros nacionales del pasado siglo XX (Creación e implantación exitosa de un sistema de Gobierno Democrático y de una Industria Petrolera), sin obviar lo relativo al modelo gerencial y administrativo de la industria, entendidos como pilares fundamentales del país y factores coadyuvantes entre sí. Esos eventos, no solo frustra y entorpece el recurrente flujo natural de instrumentos y recursos originados en esas identidades y el aprovechamiento en especie de los diferentes y variados beneficios de cada uno de ellos, sino también, en consecuencia, el ejercicio pleno tanto de la justicia, la paz y normalidad institucional como el funcionamiento colectivo del país y el crecimiento persistente de la prosperidad y bienestar de la sociedad venezolana. La destrucción y ruina de esos dos grandes logros nacionales, implícitamente significa que los esfuerzos y recursos destinados para esas realizaciones durante un siglo y garantizar sus resultados institucionales en el tiempo, en beneficio de la comunidad nacional, se frustro y literalmente se paraliza a los efectos de los años por venir, entonces, ….. Se perdieron cien años de trabajo y una volumétrica cantidad inestimable de capital, además de la ruina moral generalizada en lo social, económico y político, ….. Que nos queda?.
HDM
Maracaibo, 16 de Junio de 2015.
martes, 16 de junio de 2015
¿Hacia dónde marcha Venezuela? Armando Duran
¿Hacia dónde marcha Venezuela?
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15 DE JUNIO 2015 - 00:01
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Pensaba dedicarle mi columna de esta semana a la grata tarea de expresar mi regocijo porque a Leonardo Padura, estupendo narrador cubano, cronista de lo que Mauricio Vicent llama “la Cuba negra y no oficial”, acaban de concederle el Premio Princesa de Asturias de las Letras correspondiente a este año. Sin embargo, la rueda de prensa ofrecida el jueves por Felipe González al regresar a Madrid para dar cuenta de su visita a Caracas me hizo cambiar bruscamente de parecer. Sencillamente la estética le cedía su espacio a la ética.
“Venezuela es el reino de la arbitrariedad –sostuvo González con firmeza categórica ante numerosos representantes de la prensa española e internacional– y el presidente Maduro lleva al país hacia la destrucción. Él es el responsable de la catástrofe en términos de crisis social y económica y en términos de libertades básicas”.
González vio frustrada su intención de asesorar a los abogados de Leopoldo López y Antonio Ledezma en materia de derechos humanos por inadmisible decisión autoritaria del régimen, pero las 48 horas que estuvo entre nosotros le bastaron para llevarse una visión desoladora del desierto al que 16 años de revolución llamada bolivariana nos han condenado sin piedad. Una denuncia rotunda, que producirá un notable impacto en la conciencia europea y latinoamericana, pues sus palabras son una advertencia: la libertad está a punto de perderse en Venezuela.
Una posición similar a la de González en materia de derechos humanos y democracia la expresó ese mismo jueves Enrique Peña Nieto desde Bruselas, en el marco de la Cumbre Celac-Unión Europea, a la que Maduro, por razones que solo él y sus asesores conocen, se negó a asistir. “Debemos hacer esfuerzos –afirmó el presidente mexicano refiriéndose a las naciones latinoamericanas, caribeñas y europeas allí presentes– para que en Venezuela haya pleno respeto al Estado de Derecho y a la democracia”. Una clara denuncia de que en Venezuela no se respeta el Estado de Derecho ni las reglas de la democracia.
Esta es la verdad de la que no puede defenderse Maduro, excepto amordazando a los medios de comunicación con la finalidad de imponer una absoluta hegemonía comunicacional, ingrediente esencial de la deriva totalitaria del régimen.
Precisamente en la edición de El País del mismo jueves en que González y Peña Nieto formularon sus denuncias a los cuatro vientos, Juan Cruz, director adjunto de ese periódico, reproduce una conversación que sostuvo con Padura en julio del año pasado en Madrid. Por supuesto, ambos amigos hablan de literatura y de las novelas de Padura, pero también, y ese es el punto que vale la pena destacar aquí, también hablan del ejercicio del periodismo y de la falta de libertad de prensa en Cuba.
“Cuba –dice Padura, y sus palabras, aunque no aluden a Venezuela, hacen sonar todas nuestras alarmas– es un país con el mismo modelo que todos los países socialistas. La prensa oficial (toda la prensa cubana y en la actualidad casi toda la venezolana) responde al Estado… Para los cubanos, la falta de un periodismo con la profundidad y la responsabilidad que debió haber tenido siempre ha perjudicado la educación en el debate, la controversia y el ejercicio de la opinión… Cuando (en Cuba y también en Venezuela) se practica el debate hoy en día, por lo general se hace desde el ataque, no desde el diálogo”.
Con estas observaciones de González, Peña Nieto y Padura coincide plenamente Provea al dar testimonio de la situación venezolana en su informe anual de este año. En sus páginas se denuncia que en Venezuela “todo disidente es visto como un conspirador y, por lo tanto, como un enemigo del Estado.”
Mucho me temo que, dentro de poco, quienes no seamos ellos, aunque inocentes, eso seremos. Conspiradores y enemigos del Estado. Hacia allá vamos.
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