18- El CEA ( Centro de Entrenamiento Artesanal ) - Cabimas. ( III )
Diógenes estuvo conmigo, como Director del CEA, algo así como un año. Luego el fue designado Jefe del Dto. de Relaciones Públicas en la Dirección de Operaciones de Producción de la Shell. Entonces, yo fui designado Director. No nombraron a nadie Subdirector. En esa posición estuve como 2 años.
Un mal día recibí la orden, directamente, de Alberto Quiroz, que procediera al cierre y liquidación del CEA ; mas aun, yo seria el "liquidador". Sorprendido y por que no decirlo, amargado, comencé a cumplir lo ordenado. Todo el material didáctico fue distribuido entre una Escuela Artesanal que dirigían los PP Salesianos en Naguanagua, otra parte fue para la Escuela Técnica de Cabimas, donde era director un amigo de Nelson Huerta, jefe de la sección de Mecánica automotriz en el CEA.
Gran parte del personal fue distribuido en diversos departamentos de la Shell, así por ejemplo, Juan Luengo, ingeniero eléctrico y jefe de la sección de electricidad, fue nombrado jefe de la planta eléctrica de la Refinería de Cardon; Nelson Huerta y Francisco Lira pasaron a ser supervisores de operaciones en algunos departamentos.......yo fui designado Jefe de los cursos de supervision en Maracaibo y luego Dierector del centro de Entrenamiento para supervisores en La Concepcion.
Nunca pregunte el porque del cierre del CEA. Supuse que como el Centro tenía un alto presupuesto y que con el auge de las Escuelas Técnicas en el país, la Compañía podía suplir sus necesidades con personal bien preparado y egresado de esas Escuelas,
ya la existencia del CEA, económicamente no se justificaba.
Por un artículo publicado en El Universal de fecha 5 de febrero de 2013 y firmado por Odoardo Leon-Ponte, me he enterado de la razón del cierre del CEA.
" Existieron en la Shell el Centro de Entrenamiento Artesanal (CEA) en Cabimas, eliminado al no ser aceptado por el INCE, los cursos de adiestramiento a nivel especializado y general que las compañías desarrollaban para su personal en Venezuela y en el exterior, bien fueran propios o contratados, además de las organizaciones de adiestramiento".
Lo cierto es que con el cierre del CEA dejo de existir uno, sino el mejor Centro de Entrenamiento industrial del país.
Años mas tarde, una vez salido de la Shell, yo preste mis servicios al INCE, invitado por el Director del INCE en el occidente del país, Sr.
Calos Tarre Murzi, como coordinador del Programa sobre Relaciones Industriales de dicho Instituto. En una visita que hizo a Maracaibo el entonces Subdirector del INCE, Profesor Victor Hugo Manzanilla, me invito a que lo acompañara en la inspección que realizaba a los talleres del instituto. Fue para mi una muy grata sorpresa al encontrar que algunos de los instructores prácticos en esos talleres habían sido alumnos del CEA.
Caracas, 25 de junio de 2015.
Héctor Corro I.
Serie: Anecdotas
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miércoles, 5 de agosto de 2015
¡Imposible no llorar! " La Casa Grande" Leonardo Padron
---------- Mensaje reenviado ----------
De: Manuel J. Romero M. <>
Fecha: 4 de agosto de 2015, 13:38
Asunto: Fwd: Con lágrimas en mis ojos ... dedico a familiares y amigos “La casa grande” (Por Leonardo Padrón) !
Para:
--
De: Manuel J. Romero M. <>
Fecha: 4 de agosto de 2015, 13:38
Asunto: Fwd: Con lágrimas en mis ojos ... dedico a familiares y amigos “La casa grande” (Por Leonardo Padrón) !
Para:
---------- Mensaje reenviado ----------
De: Antonio Méndez Vásquez
Fecha: 4 de agosto de 2015, 0:52
Asunto: Con lágrimas en mis ojos ... dedico a familiares y amigos “La casa grande” (Por Leonardo Padrón) -
Para: Antonio Méndez Vásquez
De: Antonio Méndez Vásquez
Fecha: 4 de agosto de 2015, 0:52
Asunto: Con lágrimas en mis ojos ... dedico a familiares y amigos “La casa grande” (Por Leonardo Padrón) -
Para: Antonio Méndez Vásquez
¡IMPOSIBLE NO LLORAR! “La casa grande” (Por Leonardo Padrón)

DolarToday / Jul 30, 2015 @ 8:00 am
Tiempo de tormenta. Turno de decisiones. Clima de borrasca y viento. Luz difícil.
Desde hace meses no dejo de recibir invitaciones a charlas, conversatorios y tertulias que gravitan alrededor del mismo tema: las razones para seguir apostando por el país, para quedarse y lidiar, para no irnos en desbandada. No es un tema fácil. Es complejo por inédito, por extraño a nuestro hábito, por subjetivo y personal. Es un tema espinoso por el espinoso país que hoy vivimos. Por el caos que nos rodea. Por la violencia de la marea que golpea nuestras certidumbres y ataduras.
Ahora bien, ocurre que habitualmente uno no anda explicando las razones que tiene para no irse de su casa. Uno, simplemente, está, permanece, hace hogar en ella. Construye familia. Teje su día a día. Come allí, duerme en ella, la pasea descalzo, se demora en sus ventanas, erige su biblioteca, pone su música, domestica su almohada, conoce sus ruidos y caprichos. Es el lugar donde pugnas con tus gripes, tus despechos o tus resacas. El espacio donde ocurren tus epifanías y descalabros. Donde más has celebrado la navidad, los pequeños triunfos y cada nuevo centímetro de altura de tus hijos.
Mi casa, si me pongo específico, limita al norte con la fiesta que es el Caribe, al sur con la selva fantástica de Brasil, al oeste con kilómetros de vallenato, cumbia y hermandad y al este con la vastedad del Atlántico y ese litigio histórico, otra vez de moda, que es Guyana. Mi casa tiene el techo azul casi todo el año. Mi casa es un clima de mangas cortas y risa fácil. Mi casa tiene un catálogo de playas irrepetibles. Y si la camino a fondo me topo con la belleza de sus abismos de agua, con la neblina a caballo de sus páramos, con sus árboles redondos, con su sol de tamarindo y papelón. Mi casa tiene 30 millones de habitantes. Tiene un océano de mujeres hermosas, nocturnas y sensuales. Mi casa es una geografía vehemente y delirante. La han llamado Tierra de Gracia, Pequeña Venecia, Norte del Sur, El Dorado, Crisol de Razas, Paraíso Perdido. En mi casa se baila en todas las esquinas, se toma cerveza sin piedad, se coleccionan abrazos, se hace el amor en cada vestíbulo, y se hace el humor hasta el amanecer.
En mi casa está mi infancia, mi ventana y mi lámpara, mi postre favorito, mi carro, mi lista de amigos, mi cine recurrente, mi ruta de librerías, mi estadio de beisbol, mi zona de costumbre y apegos. El sol nace y se pone en mi casa.
Resulta que mi razón de ser, lo que me explica y define, limita por todas partes con mi casa. Este es el domicilio de mis entusiasmos y obsesiones.
Tengo una vida entera en ella. Y una vida entera es mucho tiempo. Es todo el tiempo. Una vida amueblada por mis años, mis logros y mis mejores fracasos.
Y sucede que a pesar de todo eso, tengo que explicar por qué no me quiero ir de mi casa.
***
Generalmente, cuando no llega el agua a mi casa averiguo, pregunto, resuelvo, compro, instalo un tanque. Cuando aparecen filtraciones busco, llamo, persigo al plomero. Cuando la basura se acumula en el depósito reclamo, toco la puerta, hablo con la junta de condominio. Cuando se agrietan sus paredes, cuando se colma de insectos, cuando la cubre el polvo, cuando se trastornan sus aparatos, cuando la polilla ataca, en todos esos casos, no suelo irme, no desisto, no salto por la ventana. Sencillamente, me ocupo. La lleno de atenciones. Busco prodigios que la sanen.
Sí, en estos tiempos las goteras se han vuelto absurdas, el techo se ha corrompido, el agua sale negra, la luz es escasa, el tronar de las armas eclipsa el bullicio de las guacamayas, la nevera se ha llenado de vacío y nostalgia, a los insectos se le han sumado alimañas impensables. Mi casa es hoy un tesoro arruinado, malbaratado, saqueado. Pero es mi casa. Me cuesta no atenderla. No procurar remedios. No aportar la cal de mis opiniones, la despensa de mis esmeros, el martillo de mi insistencia y su tanto de ética, perspectiva y confianza.
Mi casa está rota. Y yo me sumo a la reparación. No al adiós. Irme es un verbo posible. Tengo derecho a hacerlo. A veces me intoxico de ganas. Pero entiendo que en cualquier otro confín seré un extranjero. Un emigrante. Un nómada accidental.
Es una opción válida, legítima. En ciertos casos, emocionante, y en otros, atemorizante. Es irresponsable juzgar a quien se va. Irse posee el calibre de las desgarraduras. El exilio es una palabra llena de piedras. Quien parte intenta llevarse el peso existencial de la casa. Busca sostenerla desde la distancia. Toda mudanza es incertidumbre y desvelo. Es una acrobacia espiritual.
Hay vecinos que se han ido, otros que están haciendo maletas, ensayando un nuevo idioma, aprendiendo a usar un GPS. Mis hijos se despiden de sus mejores amigos. Mi pareja se despide de sus mejores amigos. Mis mejores amigos se despiden de sus enemigos.
Le pregunto a mi hija de 13 años por qué no se iría del país. Me suelta una ráfaga de sustantivos: la gente, el clima, el idioma, la comida, el paisaje, los amigos. Y agrega algo inesperado: “Me gustaría estar cuando se arreglen las cosas y ver el cambio”.
***
Hace poco leí en el blog de alguien un concepto interesante. Decía Daniel Pratt: “migrar es aceptar que tu lugar y tú no pueden continuar juntos, rendirse, asumir que no hay manera de arreglarlo. Tienes que divorciarte, perder, naufragar (…) Desde el momento que partes eres extranjero siempre, hasta en tu propio país”.
Y, vamos a estar claros, hay mil razones para irse, y quizás solo diez para quedarse. Pero esas diez razones pueden justificar tu vida.
En estos tiempos los venezolanos estamos viviendo una experiencia inédita. En esta época de ideologías y militancias extremas, el desencanto ha hecho que el país esté advirtiendo el mayor de los éxodos de su historia. Me he topado con la conmovedora circunstancia de ver a una madre hacer todo lo posible por separar a su hijo de ella. Apurándolo para que se vaya a estudiar a Calgary. Lejísimo. Para salvarlo. Para saberlo seguro.
Y, ciertamente, las migraciones son tan antiguas como la especie humana. No debería alarmarnos tanto. Cada ser humano está obligado a vivir sus propios renacimientos.
Pero la casa no puede quedarse sola. Necesita la atención de sus propietarios. Este extrañamiento, este estupor colectivo, nos hace comprometernos aún más con el momento histórico que estamos viviendo.
***
¿Es este el fin del país? No. Los países no concluyen. Es este un episodio severo. Amargo. Ruinoso. Se habla de la inflación más alta del mundo. De la escasez más pavorosa que hemos vivido. Del corrimiento del sistema de valores. De una violencia sórdida y copiosa que ha convertido al mapa entero en sangre y luto. Así de grave está la casa, así de extrema la inundación. Sí, hacemos agua por todas partes. Los pronósticos del tiempo anuncian sólo noticias oscuras. Entonces, ¿desertamos?, ¿desmantelamos lo que queda? Es una opción, pero ¿realmente queremos renunciar a nuestra casa?
Si esta es la piedra fundacional de nuestros días, ¿qué estamos haciendo para detener su ruina? ¿Basta con el largo quejido que hoy somos? Si no nos involucramos, toca renunciar, incluso estando adentro. Dejar que otros impongan la ruta de nuestros afanes.
Es fácil ser ciudadano de un país cuando el viento es benigno, cuando el subsuelo es oro, cuando el peatón ejerce la alegría como contraseña, cuando la comida abunda, cuando el mar es amable y no hay marea alta en el horizonte.
Pero también hay que ser ciudadano cuando el país está enfermo, acosado por la indolencia, atascado en un pantano de errores, cuando es víctima de sus propias contradicciones. El país, nuestra casa mayor, nos necesita en su adversidad, en sus fiebres, en la penuria y la borrasca. Querer a alguien es también lidiar con su infortunio. Si tu pareja se enferma de cáncer, ¿la abandonas?, si tu mejor amigo cae preso, ¿renuncias a visitarlo?; si tu hijo sucumbe a las drogas, ¿le das la espalda?, si tu madre comienza a sufrir de Alzheimer, ¿le sueltas la mano y dejas que camine sola hacia la locura? Supongo que no. Pasa igual con el país. Si los que aquí insistimos no nos comprometemos en buscarle cura a sus desvaríos, en otorgarle coherencia y sensatez, entonces no vale la pena quedarnos.
Los optimistas (dicen que es una raza en extinción en el territorio nacional) saben que toda crisis genera una mina de posibilidades. Repito a Francois Guizot en su afirmación de que los optimistas son quienes transforman al mundo. La lección ante nuestros errores acumulados ha sido amarga. Pero es hora de responder. De apostar duro. De vivir cada día como construcción. De devolverle a esta tierra de gracia todo lo que nos ha dado, empezando por el derecho a existir y crecer en su aire, en su luz, en su maravilla, maravilla que vamos a devolverle con nuestras ganas de seguir perteneciendo a un gentilicio, de seguir viviendo en la casa grande de nuestra existencia.
Por: LEONARDO PADRÓN / El Nacional
MJRM
04142035449
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Si no desea recibir este tipo de correos, por favor devuelvalo con la palabra "DEVUELTO"
lunes, 3 de agosto de 2015
CEA ( Centro de ......Héctor Corro I
17- El CEA ( Centro de Entrenamiento Artesanal ) - Cabimas ( II ).
Les contaré dos anecdotas, que, creo, me ayudaron mucho en mi dificil trabajo de "conciliador" en el CEA. Diógenes era el Director, pero yo era, como en los Liceos y Universiades de USA, el "PRINCIPAL".
Anécdota 1
Tenía como un mes en mi nuevo trabajo.
Era un martes, como a las 10 de la mañana. Toco la puerta de mi oficina el Profesor Gomez. Tenía el rostro desencajado y venia a poner su renuncia. Gomez era el Profesor de Física y matemáticas.
Graduado en el Pedagógico de Caracas. Un tanto desgarbado pero muy buen profesor. Sin duda, el CEA, no podía darse el lujo de perderlo.
¿Por qué renunciaba Gomez? Un alumno, mientras el de cara al pizarron, dictaba su clase, tomo un taquito de goma de su pupitre y se lo pego al profesor en la nuca. Trato de averiguar, infructuosamente quien había sido y al considerar el hecho como una falta de respeto intolerable, decidió renunciar. Yo le dije al profesor: tienes razón, pero dame la oportunidad de ver que puedo hacer.
Me fui a la secretaria y tome la lista de los asistentes a la clase de Gomez. En realidad no sabia que hacer, pero caminando al salón decidí arriesgar una posible salida.
"Parece que Uds. extrañan que yo este aquí, les dije a los alumnos, pero saben de sobra por que estoy. Uno de Uds. cometió una falta grave. Le agradezco, al que le tiro el taquito al profesor Gomez, ponerse de pie". Nadie se puso de pie ; silencio absoluto. " Creo que el que cometió la falta y tuvo la audacia de irrespetar a su profesor, debería tener la valentía para reconocer su falta". Silencio absoluto. "Si el que cometió la falta es un cobarde, Uds. no pueden solidarizarse con el ; la solidaridad es buena para las causas nobles...no puede haber solidaridad con quien le falta, sin motivo alguno, el respeto a quien les esta dictando una clase para bien de todos". Silencio. " Pues bien, al responsable de la falta le tengo una mala noticia......ya yo se quien es ...y si no se identifica, será inmediatamente expulsado del CEA".
"Para que no digan que estoy cometiendo una injusticia, les digo : aquí tengo la lista de todos Uds. ; los voy a ir llamando uno por uno y solo les preguntare : ¿fue Ud. quien le tiro el taquito al profesor Gomez?, y a continuación de su respuesta, estampara su firma".
Comence con Aldao, que era el primero de la lista.
Mientras avanzaba el proceso, solo me fijaba en las reacciones......cuando iba por el quinto en la lista, ya yo tenía la certeza de quien era.....el nerviosismo y su intranquilidad, lo delataron.
No fue necesario continuar....uno de los últimos en la lista de apellido Torcatez, se puso de pie y todo desencajado, se identificó. Hice llamar al profesor Gomez y Torcatez le pidió disculpas. Gomez terminó su clase. Yo me fui a mi oficina dando gracias a Dios.
Lo sucedido rápidamente se corrió por el Centro. Así se comenzó a ganar la batalla contra la indisciplina.
Anécdota 2
Fue, mas o menos, similar al caso anterior. Pineda, de nacionalidad chilena, era el profesor de dibujo técnico. A sus alumnos, el les puso como tarea un dibujo que deberian copiar. Los muchachos se negaron a hacer la tarea. Pineda no encontraba que hacer. Si los muchachos no hacían la tarea el se sentía totalmente desautorizado. Fue a mi oficina y puso la queja. El caso era mas sencillo pero de mayor implicación, era un reto a la autoridad del Profesor. Yo vi el dibujo y no tenía mayor dificultad ; era simplemente "eso", un reto a la autoridad.
Tome un libro que estaba leyendo: "La nueva historia de Roma" y me fui al salón. Me senté frente al escritorio y les pregunte a los muchachos por que no querían cumplir la tarea. Silencio absoluto.
Entonces hice llamar al bedel para que me trajera la llave del salón.
Le eche llave al salón, por dentro y les dije a los muchachos : esto es una rebelión sin causa y creo que no debo tolerarla. Pero, para que no me acusen de injusto, yo me voy a castigar con Uds. De este salón no sale nadie sin haber hecho la tarea. Silencio. Me senté, tranquilo, y me puse a leer mi libro, pero siempre pendiente a las reacciones. Las horas pasaban .....y nada. Serian como las once de la noche cuando noté que uno de los muchachos tomaba su cuaderno y comenzaba a hacer el dibujo. Lo que yo note, lo notaron todos. De repente un morenito, recuerdo que de Guiria, se puso de pie, se acercó a mi escritorio y me dijo en voz alta: "yo quiero caerme a ccccc. con este ccccc. Le pregunte: ¿por qué?. Me respondió: porque rompió el pacto que teníamos. Oído esto, el interpelado se puso de pie y grito: si quieres, vamos a dale y se acercó a mi escritorio. Yo me puse en medio de los dos y les dije: como Uds. quieren, así se hará.....pero primero hagan el dibujo.... Y si quieren pelear no será hoy porque ya esta tarde, será mañana y será una pelea a la que yo invitare a todo el
CEA, con guantes y todo... El arbitro lo será el profesor de educación física. Los no involucrados aplaudían y gritaban: yo voy a .....
Como a las doce, salimos del salón. Yo metí en mi carro a los que pude y les dije a los otros que me esperaran en el Centro que yo los iba a llevar a sus casas que no estaban muy lejos. Di varios viajes y luego me fui para mi casa.
Al día siguiente, temprano, se acercaron a mi oficina los "posibles púgiles"......ya no querían pelear. Así termino todo.
Corolario:
Estos anecdotas me dieron la idea que hacia falta en el Centro un reglamento tanto de conducta como de estudios. Lo converse con Diógenes y con los profesores. Todos estuvieron de acuerdo. Se consultó con los muchachos y salón por salón fui exponiendo la idea y dandole a los mismos muchachos la oportunidad de que me presentarán un borrador del futuro Reglamento. Así se hizo. Y caso curioso, el borrador de reglamento era tan estricto que Diógenes, algunos profesores y yo tuvimos que suavizarlo. El Reglamento se hizo... Lo firmaron Diógenes, los profesores, los jefes de cada salón y yo, por su puesto. De ahí en adelante, el CEA se convirtió en un Centro de estudios normal, yo diría que casi modelo.
Caracas, 24 de junio de 2015
Héctor Corro I
Serie: Anecdotas
Enviado desde mi iPad
Les contaré dos anecdotas, que, creo, me ayudaron mucho en mi dificil trabajo de "conciliador" en el CEA. Diógenes era el Director, pero yo era, como en los Liceos y Universiades de USA, el "PRINCIPAL".
Anécdota 1
Tenía como un mes en mi nuevo trabajo.
Era un martes, como a las 10 de la mañana. Toco la puerta de mi oficina el Profesor Gomez. Tenía el rostro desencajado y venia a poner su renuncia. Gomez era el Profesor de Física y matemáticas.
Graduado en el Pedagógico de Caracas. Un tanto desgarbado pero muy buen profesor. Sin duda, el CEA, no podía darse el lujo de perderlo.
¿Por qué renunciaba Gomez? Un alumno, mientras el de cara al pizarron, dictaba su clase, tomo un taquito de goma de su pupitre y se lo pego al profesor en la nuca. Trato de averiguar, infructuosamente quien había sido y al considerar el hecho como una falta de respeto intolerable, decidió renunciar. Yo le dije al profesor: tienes razón, pero dame la oportunidad de ver que puedo hacer.
Me fui a la secretaria y tome la lista de los asistentes a la clase de Gomez. En realidad no sabia que hacer, pero caminando al salón decidí arriesgar una posible salida.
"Parece que Uds. extrañan que yo este aquí, les dije a los alumnos, pero saben de sobra por que estoy. Uno de Uds. cometió una falta grave. Le agradezco, al que le tiro el taquito al profesor Gomez, ponerse de pie". Nadie se puso de pie ; silencio absoluto. " Creo que el que cometió la falta y tuvo la audacia de irrespetar a su profesor, debería tener la valentía para reconocer su falta". Silencio absoluto. "Si el que cometió la falta es un cobarde, Uds. no pueden solidarizarse con el ; la solidaridad es buena para las causas nobles...no puede haber solidaridad con quien le falta, sin motivo alguno, el respeto a quien les esta dictando una clase para bien de todos". Silencio. " Pues bien, al responsable de la falta le tengo una mala noticia......ya yo se quien es ...y si no se identifica, será inmediatamente expulsado del CEA".
"Para que no digan que estoy cometiendo una injusticia, les digo : aquí tengo la lista de todos Uds. ; los voy a ir llamando uno por uno y solo les preguntare : ¿fue Ud. quien le tiro el taquito al profesor Gomez?, y a continuación de su respuesta, estampara su firma".
Comence con Aldao, que era el primero de la lista.
Mientras avanzaba el proceso, solo me fijaba en las reacciones......cuando iba por el quinto en la lista, ya yo tenía la certeza de quien era.....el nerviosismo y su intranquilidad, lo delataron.
No fue necesario continuar....uno de los últimos en la lista de apellido Torcatez, se puso de pie y todo desencajado, se identificó. Hice llamar al profesor Gomez y Torcatez le pidió disculpas. Gomez terminó su clase. Yo me fui a mi oficina dando gracias a Dios.
Lo sucedido rápidamente se corrió por el Centro. Así se comenzó a ganar la batalla contra la indisciplina.
Anécdota 2
Fue, mas o menos, similar al caso anterior. Pineda, de nacionalidad chilena, era el profesor de dibujo técnico. A sus alumnos, el les puso como tarea un dibujo que deberian copiar. Los muchachos se negaron a hacer la tarea. Pineda no encontraba que hacer. Si los muchachos no hacían la tarea el se sentía totalmente desautorizado. Fue a mi oficina y puso la queja. El caso era mas sencillo pero de mayor implicación, era un reto a la autoridad del Profesor. Yo vi el dibujo y no tenía mayor dificultad ; era simplemente "eso", un reto a la autoridad.
Tome un libro que estaba leyendo: "La nueva historia de Roma" y me fui al salón. Me senté frente al escritorio y les pregunte a los muchachos por que no querían cumplir la tarea. Silencio absoluto.
Entonces hice llamar al bedel para que me trajera la llave del salón.
Le eche llave al salón, por dentro y les dije a los muchachos : esto es una rebelión sin causa y creo que no debo tolerarla. Pero, para que no me acusen de injusto, yo me voy a castigar con Uds. De este salón no sale nadie sin haber hecho la tarea. Silencio. Me senté, tranquilo, y me puse a leer mi libro, pero siempre pendiente a las reacciones. Las horas pasaban .....y nada. Serian como las once de la noche cuando noté que uno de los muchachos tomaba su cuaderno y comenzaba a hacer el dibujo. Lo que yo note, lo notaron todos. De repente un morenito, recuerdo que de Guiria, se puso de pie, se acercó a mi escritorio y me dijo en voz alta: "yo quiero caerme a ccccc. con este ccccc. Le pregunte: ¿por qué?. Me respondió: porque rompió el pacto que teníamos. Oído esto, el interpelado se puso de pie y grito: si quieres, vamos a dale y se acercó a mi escritorio. Yo me puse en medio de los dos y les dije: como Uds. quieren, así se hará.....pero primero hagan el dibujo.... Y si quieren pelear no será hoy porque ya esta tarde, será mañana y será una pelea a la que yo invitare a todo el
CEA, con guantes y todo... El arbitro lo será el profesor de educación física. Los no involucrados aplaudían y gritaban: yo voy a .....
Como a las doce, salimos del salón. Yo metí en mi carro a los que pude y les dije a los otros que me esperaran en el Centro que yo los iba a llevar a sus casas que no estaban muy lejos. Di varios viajes y luego me fui para mi casa.
Al día siguiente, temprano, se acercaron a mi oficina los "posibles púgiles"......ya no querían pelear. Así termino todo.
Corolario:
Estos anecdotas me dieron la idea que hacia falta en el Centro un reglamento tanto de conducta como de estudios. Lo converse con Diógenes y con los profesores. Todos estuvieron de acuerdo. Se consultó con los muchachos y salón por salón fui exponiendo la idea y dandole a los mismos muchachos la oportunidad de que me presentarán un borrador del futuro Reglamento. Así se hizo. Y caso curioso, el borrador de reglamento era tan estricto que Diógenes, algunos profesores y yo tuvimos que suavizarlo. El Reglamento se hizo... Lo firmaron Diógenes, los profesores, los jefes de cada salón y yo, por su puesto. De ahí en adelante, el CEA se convirtió en un Centro de estudios normal, yo diría que casi modelo.
Caracas, 24 de junio de 2015
Héctor Corro I
Serie: Anecdotas
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Abstenerse no es opción .......Thays Peñalver
ABSTENERSE NO ES OPCIÓN,
ES SUICIDIO. Thays Peñalver
Luego de 16 años de intensa batalla electoral yo he ganado. Mis diputados, son míos, mi alcalde y mis concejales, mi gobernador y mis diputados regionales, son enteramente opositores. Ha sido una lucha ardua y férrea porque no siempre ha sido así, pero mis compañeros de lucha en 84 municipios en los cuales vive la mayoría de los venezolanos, los que marchamos, los que acudimos a cada llamado, los que protestamos, consultamos, abrogamos, los que escribimos en Twitter, hemos logrado lo impensable, pequeña batalla, tras pequeña batalla nuestro adversario ha ido retirándose de su invasión para no volver. Respeto a la minoría abstencionista, porque ejercen tanto su derecho a opinar, como su derecho a la objeción de consciencia, pero para mi, en mi caso particular -como la del 80% de los opositores que votamos-, abstenerme no es una opción, es un suicidio.
Debo admitir que no entiendo como no le puede importar a alguien, pudiendo ganar sus concejales, diputados, acalde y gobernador como han hecho las mas importantes y grandes comunidades venezolanas, que su vecindario sea manejado por su supuesto enemigo acérrimo, pero en fin, creo que esta en su derecho. Lo que es inadmisible es que su abstencionismo, se escude tras una parafernalia filosófica que no aguanta el mas mínimo escrutinio. Obviamente no hablo de los abstencionistas, que desesperados desde Florida o Europa, convocan a no votar, porque en este llamado esta implícita su profunda angustia y la impotencia de no poder estar entre nosotros. Pero desde Kendall, Doral o Miami Beach, el impacto de sufrir las consecuencias de un alcalde chavista es infinitamente menor que desde el Municipio Urbaneja en Anzoátegui, el Córdoba en Táchira, el de Maturín, el Callao, Bejuma, el remoto Autana o el recién ganado en Barinas –la otrora tierra de Chávez- donde no tenemos la opción de abstenernos, so pena de que la basura no sea recogida, el dinero de nuestras calles sea gastado en saraos y licor, el dinero de nuestros bomberos termine en camionetas ultimo modelo o que la policía municipal que nos protege, sea sustituida por los colectivos y las zonas de paz. Repito, por mas argumentos filosóficos que nos presenten, la abstención para la mayoría de nosotros, es decir “en el corredor electoral en donde se concentra 52% de los electores del país” no es una opción, es un suicidio.
Para el abstencionista filosófico, en aras de un mejor porvenir, yo debo dejar que despidan a los que me recogen la basura, a mis bomberos y a mis ingenieros municipales etc. para que sean sustituidos por un ‘aparato’ de recién llegados ataviados con camisas rojas, mientras debo quedarme en mi casa para que la nueva policía, dirigida ahora por un ex guerrillero, deje de patrullar en las “zonas de paz” que el alcalde creara para que los delincuentes convertidos en “buenandros” puedan vivir con tranquilidad. Esa amigos lectores, solo es una opción para quien ese drama, no le importa.
Ante la filosofía, la historia. Los dictadores no hacen elecciones, punto. La mayoría de los dictadores mueren como Stalin o Juan Vicente Gómez, en su cama de viejos. Y los que salen por la fuerza, lo hacen porque el golpe se los dio un dictador aun mas sanguinario que ellos. Así que el lema ¡Dictadura, no sale con votos! puede ser filosóficamente impactante, pero históricamente incorrecto ya que los pocos dictadores que han permitido una elección, (Pérez Jiménez, Pinochet o el FMLN de Nicaragua) la han perdido abrumadoramente y ha sido el comienzo de su fin.
Nunca faltará alguien que salga con aquello de que en Cuba hacen siempre elecciones y Fidel gana con el 99% porque hace trampa. También es incorrecto. Castro nunca ha hecho trampa, construyó un sistema completamente ajeno al democrático. ¿Como sería el modelo cubano si se aplicara en Venezuela? Simple, estaría constitucionalmente prohibido todo partido político que no sea el PSUV. El gobierno de Maduro escogería a dedo a los que van a definir las candidaturas (Comisiones de Candidaturas) y sus miembros serán escogidos, obligatoriamente por Ley, entre los representantes de los sindicatos chavistas, de los Círculos Bolivarianos (Comités de Defensa de la Revolución) y otras federaciones y asociaciones chavistas que presentaran a los candidatos.
Así que Usted tiene todo el derecho a presentarse o a inscribir a “otro” candidato ajeno al PSUV, el único detallito es que solo tiene que alzar su mano frente a las autoridades del Partido, la policía política y los círculos bolivarianos y proponer a otro candidato, demostrando que usted cumple al pie de la letra la Ley, es decir que quien usted propone, es más fiel al partido y a Maduro, tiene más experiencia en los cuadros políticos del partido y ha militado en más asociaciones chavistas que el que propuso Maduro. Así que aquello de que Fidel hace siempre elecciones y trampas, es también filosóficamente poderoso, pero históricamente incorrecto. Mientras tengamos el sistema que tenemos, votar sigue y seguirá siendo nuestra mejor opción.
En Venezuela, la minoría que se abstiene de participar, tiene todo su derecho a hacerlo. Eso si, abstenerse en Chacao no es un problema grave, pero si se abstienen en Cojedes, Yaracuy o en 46 alcaldías que perdimos por unos pocos miles o incluso cientos de votos, la cosa es muy distinta. Pero para el 83% de quienes acudimos a votar, no hay otra opción que hacerlo, so pena de regalarle al chavismo, los curules, alcaldías y gobernaciones, que tanto nos han costado ganar.
Etiquetas: Abstención, Elecciones, Voto
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domingo, 2 de agosto de 2015
El Centro de Entrenamiento.......Héctor Corro I.
16 - El CEA ( Centro de Entrenamiento Artesanal ) - Cabimas. ( I ).
En abril de 1914, la Caribbean Petroleum Company, empresa norteamericana, y que luego fue absorbida por la Royal Dutch Shell, empresa anglo-holandesa, empezo la perforacion del pozo Zumaque, al pie del cerro "La Estrella"que se encuentra cercano al pueblo Mene Grande, en El Municipio Baralt del Estado Zulia.
Muchos trabajadores del campo, sin conocimientos en materia petrolera, trabajaron a altas temperaturas, sin servicios medicos y con las herramientas utilizadas por ellos en la produccion agricola.
Para el 25 de julio de 1914, el pozo alcanza una profundidad de 135 metros y el 31 de julio se declara su utilidad comercial con una gravedad especifica de 18 grados API.
Este hallazgo recorrio el naciente mundo petrolero y atrajo hacia Venezuela decenas de empresas buscando en Venezuela un lugar para invertir y participar en el negocio petrolero.
Todo el mundo sabe que la actividad petrolera requiere no solo conocimientos sino tambien experticia muy profunda y variada.
La Venezuela de principios del Siglo XX era un pais fundamentalmente agropecuario con muy poca industria y menos petrolera. Asi que todas estas empresas, para el desarrollo de sus actividades tenian que importar todo el personal necessario desde ingenieros petroleros, geofisicos, geologos........hasta obreros especializados, mecanicos automotrices, mecanicos generales, electricistas, soldadores....... Ese personal resultaba muy costoso y ademas de los altos salarios habia que constuirles un "habitat" aceptable; de ahi la construccion de los campos petroleros.
¿Que hacer? Comenzaron por reclutar algun personal venezolano con grado universitario, sobre todo ingenieros y los enviaban a Tulsa, EE-UU, la meca del petroleo.....y ¿los obreros especializados? El entrenamiento en los talleres de las empresas era lento y de escaso rendimiento en cuando a su cantidad.
La Shell inicio en Lagunillas un experimento. Abrieron un Centro de Entrenamiento Artesanal. Para ello reclutaban muchachos, generalmente de bajos recursos, los becaban y los entrenaban como aprendices y luego los enviaban a los talleres de la empresa para continuar su entrenamiento. El experimento fue un exito.
Creo, porque no tengo la información, que fue en la década de los cuarenta, que la Shell dicidio construir en Cabimas un moderno Centro de Entrenamiento, es decir, una moderna Escuela Técnica Industrial, con espaciosos y bien ventilados salones de clase; área administrativa bien equipada y amplios galpones para talleres.
Las especialidades eran : Mecánica Automotriz, Mecánica General
( tornos, cepilladuras, fresadoras..), Electricidad, y Soldadura ( tanto de oceacetileno como de arco voltaico). Los talleres estaban muy bien equipados con herramientas de todo tipo y una amplia gama de ayudas audio-visuales. En el Centro impartían clases de aula 20 profesores y en los talleres dirigían las practicas una docena de instructores, todo un personal docente con buenos conocimientos y la mayoría con experiencia docente. Al comienzo de la década de los sesenta la matricula era de unos 400 alumnos. Todos ellos ingresaban con sexto grado aprobado y provenientes de escuelas públicas de la Costa Oriental del Lago y de los Estados Mérida, Trujillo y Tachira; sin embargo había como unos 50 provenientes de toda Venezuela. El entrenamiento duraba 4 años. El primer año era de conocimientos generales, inducción y ambientación; el segundo año iban a los talleres de la Empresa; allí eran evaluados y los dos últimos años los pasaban en el Centro recibiendo un meticuloso entrenamiento en la especialidad que ellos, con asesoramiento de personal entrenado, escogían.
Para diciembre de 1959 yo me desempeñaba como asistente del Jefe del Departanto de Entrenamiento, el ingeniero chileno Orlando Villalobos, quien anteriormente había sido Director del CEA.
Recuerdo muy bien el día, un viernes del mes de diciembre.
Al final de la jornada Orlando me llamo a su Oficina y me dijo: Héctor, el Sr Augustein (¿?), Gerente General de la División de Operaciones, nos ha invitado a cenar en su casa; nos vemos aquí a las 7 PM.
Yo, entre sorprendido y asustado no hice ningún comentario y solo atine a decir: esta bien, aquí estaré.
Así fue. Cenamos en la casa del Sr. Augustain y después de la cena, para el pus café, salimos al patio de la casa. De pronto el Sr. Augustain se puso de pie y me llevo a la esquina del jardín-patio. Me
Informó que reciéntemente habían surgido ciertos problemas en el CEA y que habían cambiado al Director del Centro. También me informo que el ingeniero Diógenes Madrid sería el nuevo Director, y que yo estaba siendo designado como subdirector. A mi casi me dio un infarto y espontáneamente le dije: ¿esta Ud. Loco? El no lo tomo mal, solo me dijo: ¿por qué? Yo le dije: porque mi experiencia docente es en materiarias humanisticas, nada en materias de ciencia.
Luego yo le dije: y si me niego a aceptar el cargo....El de inmediato me respondió: pues estas fuera de la Compañía.
Era un día viernes y el lunes siguiente nos encontramos a las 7 de la mañana en el CEA en Cabimas, el Sr. Augustain, Diógenes Madrid y yo. El Señor Gerente, reunió a todo el personal y les dijo: tengo a bien presentarles al nuevo Director del Centro, el ingeniero Diógenes Madrid y al Subdirector, el Profesor Héctor Corro. Les agradezco que para el bien de todos, Uds. le presten la mejor colaboración a las nuevas autoridades. Muchas gracias. Buenos días y se marcho.
Diógenes se fue a su Oficina y yo a la mía, pensado que hacer.
Mientras el Sr. Gerente hablaba, yo observaba las caras del personal.
Por supuesto que ellos, sobre todo, los jefes de sección no objetarían el nombramiento de Diógenes, pero estoy seguro que si lo harían con la mía....y creo, tendrían razón, yo era un "paracaídista". Así que decidí hablar con ellos y manifestarles lo que había hablado con el Sr.Augustain dos noches atrás. Mi sinceridad fue bien recibida y comencé mi trabajo de conciliador. Que después daría sus frutos.
Caracas, 20 de junio de 2015
Héctor Corro I
Serie: Anecdotas
Enviado desde mi iPad
En abril de 1914, la Caribbean Petroleum Company, empresa norteamericana, y que luego fue absorbida por la Royal Dutch Shell, empresa anglo-holandesa, empezo la perforacion del pozo Zumaque, al pie del cerro "La Estrella"que se encuentra cercano al pueblo Mene Grande, en El Municipio Baralt del Estado Zulia.
Muchos trabajadores del campo, sin conocimientos en materia petrolera, trabajaron a altas temperaturas, sin servicios medicos y con las herramientas utilizadas por ellos en la produccion agricola.
Para el 25 de julio de 1914, el pozo alcanza una profundidad de 135 metros y el 31 de julio se declara su utilidad comercial con una gravedad especifica de 18 grados API.
Este hallazgo recorrio el naciente mundo petrolero y atrajo hacia Venezuela decenas de empresas buscando en Venezuela un lugar para invertir y participar en el negocio petrolero.
Todo el mundo sabe que la actividad petrolera requiere no solo conocimientos sino tambien experticia muy profunda y variada.
La Venezuela de principios del Siglo XX era un pais fundamentalmente agropecuario con muy poca industria y menos petrolera. Asi que todas estas empresas, para el desarrollo de sus actividades tenian que importar todo el personal necessario desde ingenieros petroleros, geofisicos, geologos........hasta obreros especializados, mecanicos automotrices, mecanicos generales, electricistas, soldadores....... Ese personal resultaba muy costoso y ademas de los altos salarios habia que constuirles un "habitat" aceptable; de ahi la construccion de los campos petroleros.
¿Que hacer? Comenzaron por reclutar algun personal venezolano con grado universitario, sobre todo ingenieros y los enviaban a Tulsa, EE-UU, la meca del petroleo.....y ¿los obreros especializados? El entrenamiento en los talleres de las empresas era lento y de escaso rendimiento en cuando a su cantidad.
La Shell inicio en Lagunillas un experimento. Abrieron un Centro de Entrenamiento Artesanal. Para ello reclutaban muchachos, generalmente de bajos recursos, los becaban y los entrenaban como aprendices y luego los enviaban a los talleres de la empresa para continuar su entrenamiento. El experimento fue un exito.
Creo, porque no tengo la información, que fue en la década de los cuarenta, que la Shell dicidio construir en Cabimas un moderno Centro de Entrenamiento, es decir, una moderna Escuela Técnica Industrial, con espaciosos y bien ventilados salones de clase; área administrativa bien equipada y amplios galpones para talleres.
Las especialidades eran : Mecánica Automotriz, Mecánica General
( tornos, cepilladuras, fresadoras..), Electricidad, y Soldadura ( tanto de oceacetileno como de arco voltaico). Los talleres estaban muy bien equipados con herramientas de todo tipo y una amplia gama de ayudas audio-visuales. En el Centro impartían clases de aula 20 profesores y en los talleres dirigían las practicas una docena de instructores, todo un personal docente con buenos conocimientos y la mayoría con experiencia docente. Al comienzo de la década de los sesenta la matricula era de unos 400 alumnos. Todos ellos ingresaban con sexto grado aprobado y provenientes de escuelas públicas de la Costa Oriental del Lago y de los Estados Mérida, Trujillo y Tachira; sin embargo había como unos 50 provenientes de toda Venezuela. El entrenamiento duraba 4 años. El primer año era de conocimientos generales, inducción y ambientación; el segundo año iban a los talleres de la Empresa; allí eran evaluados y los dos últimos años los pasaban en el Centro recibiendo un meticuloso entrenamiento en la especialidad que ellos, con asesoramiento de personal entrenado, escogían.
Para diciembre de 1959 yo me desempeñaba como asistente del Jefe del Departanto de Entrenamiento, el ingeniero chileno Orlando Villalobos, quien anteriormente había sido Director del CEA.
Recuerdo muy bien el día, un viernes del mes de diciembre.
Al final de la jornada Orlando me llamo a su Oficina y me dijo: Héctor, el Sr Augustein (¿?), Gerente General de la División de Operaciones, nos ha invitado a cenar en su casa; nos vemos aquí a las 7 PM.
Yo, entre sorprendido y asustado no hice ningún comentario y solo atine a decir: esta bien, aquí estaré.
Así fue. Cenamos en la casa del Sr. Augustain y después de la cena, para el pus café, salimos al patio de la casa. De pronto el Sr. Augustain se puso de pie y me llevo a la esquina del jardín-patio. Me
Informó que reciéntemente habían surgido ciertos problemas en el CEA y que habían cambiado al Director del Centro. También me informo que el ingeniero Diógenes Madrid sería el nuevo Director, y que yo estaba siendo designado como subdirector. A mi casi me dio un infarto y espontáneamente le dije: ¿esta Ud. Loco? El no lo tomo mal, solo me dijo: ¿por qué? Yo le dije: porque mi experiencia docente es en materiarias humanisticas, nada en materias de ciencia.
Luego yo le dije: y si me niego a aceptar el cargo....El de inmediato me respondió: pues estas fuera de la Compañía.
Era un día viernes y el lunes siguiente nos encontramos a las 7 de la mañana en el CEA en Cabimas, el Sr. Augustain, Diógenes Madrid y yo. El Señor Gerente, reunió a todo el personal y les dijo: tengo a bien presentarles al nuevo Director del Centro, el ingeniero Diógenes Madrid y al Subdirector, el Profesor Héctor Corro. Les agradezco que para el bien de todos, Uds. le presten la mejor colaboración a las nuevas autoridades. Muchas gracias. Buenos días y se marcho.
Diógenes se fue a su Oficina y yo a la mía, pensado que hacer.
Mientras el Sr. Gerente hablaba, yo observaba las caras del personal.
Por supuesto que ellos, sobre todo, los jefes de sección no objetarían el nombramiento de Diógenes, pero estoy seguro que si lo harían con la mía....y creo, tendrían razón, yo era un "paracaídista". Así que decidí hablar con ellos y manifestarles lo que había hablado con el Sr.Augustain dos noches atrás. Mi sinceridad fue bien recibida y comencé mi trabajo de conciliador. Que después daría sus frutos.
Caracas, 20 de junio de 2015
Héctor Corro I
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