sábado, 28 de mayo de 2016

Fin del Refimen Luis Ugalde S,J.

FIN DEL RÉGIMEN


       LUIS UGALDE sj
El Régimen no es nadie y es todo. No es el Presidente, ni el Ejecutivo. Tampoco “El Proceso”, pues éste era vivido como un caminar abierto hacia horizontes de elevación. El Régimen hoy es el punto de cristalización y de llegada, cerrado como estación terminal, que mantiene secuestrada a toda la sociedad.  Aferrado al poder, y dedicado de lleno a defenderse y perpetuarse contra la inmensa frustración y desesperación de la población. Al comienzo para muchos “El Proceso” era emoción y esperanza de una Venezuela bella y deseable que concretaron en estos dos artículos centrales de la Constitución Bolivariana:
 Art. 2 “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”.
Art.3 “El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución.
La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines”.
Parece imposible que un demócrata no esté de acuerdo con este ideal constitucional que marca un exigente camino de dignidad y liberación. Pero ante la catastrófica realidad actual -después de una dominación hegemónica de 17 años y un millón de millones de $ malgastados- surge un clamor de indignación contra la miseria, la inseguridad y la burla a la Constitución. Nadie en su sano juicio puede pensar que este Régimen va avanzando hacia ese ideal; por el contrario, su obsesión es defender el poder, corrupto e ineficiente, aferrándose a las armas y a la represión porque ya le faltan razones y apoyo popular. Por eso se ha militarizado y se ha convertido en una dictadura, en clara contradicción con la Constitución.
Más difícil es ponerse de acuerdo sobre el modo de salir de esta catástrofe y mucho más el acuerdo y la combinación de fuerzas sociales diversas para retomar el camino hacia el horizonte de democracia y de dignidad compartida y reconstruir.
Cuando un Presidente se pone en contradicción con los fines esenciales del bien común nacional, la Constitución prevé modos de evitar mayores desastres y salir de él antes de que concluya el período presidencial. Para eso está, por ejemplo, el referéndum revocatorio, con el  que la sociedad puede cambiar a quien  se ha convertido en gestor del mal común. Pero la dictadura lo quiere  bloquear.
Desde luego, más sensato que esta vía un tanto larga, engorrosa y sembrada de trampas, sería un momento de lucidez presidencial que, acordándose de su condición de servidor y delegado de la voluntad de la mayoría nacional, lo llevara a la renuncia. El artículo 350 prevé estas emergencias y nos obliga a todos a una responsabilidad ciudadana mayor: “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá  cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos” (art. 350).
Ante la formidable emergencia nacional y el brutal deterioro de las condiciones básicas de vida  y de democracia, no basta con la salida del Presidente ni con un cambio de gobierno, es imprescindible un cambio de régimen y un nuevo gobierno de salvación nacional que incluya a sectores diferentes, unidos  en la suprema tarea de encauzar y de reconstruir el país. Por eso la realidad pide a gritos el cambio de Régimen para volver a la Constitución  y recuperar la esperanza de vida y dignidad para todos. Muy oportuna la reciente advertencia  de la Conferencia Episcopal: “¡Queremos alertar al pueblo! Que no se deje manipular por quienes le ofrezcan un cambio de situación por medio de la violencia social. Pero tampoco por quienes le exhortan a la resignación ni por quienes  le obligan con amenazas al silencio. ¡No nos dejemos vencer  por las tentaciones! No caigamos en el miedo paralizante y la desesperanza, como si nuestro presente no tuviera futuro. La violencia, la resignación y la desesperanza son graves peligros de la democracia. Nunca debemos ser ciudadanos pasivos y conformistas”.


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Comunicado.........

SÁBADO, 28 DE MAYO DE 2016

Comunicado de la UNIDAD DEMOCRÁTICA: Ojos del mundo sobre Venezuela
               
1) Vivimos el tiempo de la política, no el de la violencia. Vivimos en una región en que los países han ido aprendiendo a resolver sus diferencias internas mediante mecanismos pacíficos y constitucionales, como está ocurriendo actualmente en Colombia y Brasil; vivimos en un continente en que antiguos antagonismos han asumido ahora los cauces de la diplomacia y la política, como lo manifiesta la nueva relación existente entre Washington y La Habana, y en un mundo en el que con cada vez mayor frecuencia los conflictos armados no son ya protagonizados por Estados sino por grupos irregulares u organizaciones terroristas.  

2) En una región, un continente y un mundo con estas características, el actual gobierno venezolano constituye un lamentable y peligroso anacronismo, pues en vez de permitir y promover la resolución pacífica de los severos conflictos que hoy aquejan a nuestra sociedad (y que con especial crueldad agreden a los más vulnerables: los pobres, los enfermos, los niños, los ancianos, las mujeres...), la cúpula corrupta que ha saqueado y que hoy desgobierna nuestra nación se sigue empeñando en bloquear las soluciones electorales, pacíficas y democráticas, como el referendo revocatorio previsto en nuestra Constitución, con lo que están empujando irresponsablemente al país al abismo de la confrontación, la intolerancia y la violencia. 

3) Esta situación está siendo advertida con preocupación por la comunidad internacional, ya que si la crisis venezolana, en vez de lograr una solución pacífica y electoral llegara a tener, desgraciadamente, un desenlace extra político, es decir, violento, tal circunstancia tendría un efecto altamente negativo en toda la región y probablemente impactaría también las relaciones de la región con el resto del mundo.  Es por ello que se ha producido una sucesión de manifestaciones de solidaridad y preocupación por parte de muy diversas y relevantes personalidades e instituciones, desde el papa Francisco hasta el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos; desde el canciller Luis Almagro, secretario general de la OEA; hasta el Parlamento Europeo; desde expresidentes latinoamericanos como Andrés Pastrana y Oscar Arias, hasta exjefes de gobierno españoles como Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero.  Estas manifestaciones de preocupación y solidaridad, los demócratas venezolanos las agradecemos y valoramos altamente, pues si bien sabemos que los problemas de nuestro país los resolveremos nosotros los venezolanos, estamos también conscientes de que la lucha por la democracia y por los derechos humanos no conoce fronteras. 

4) En ese contexto ubicamos y agradecemos el comunicado emitido el día de hoy en horas de la madrugada por el G7, integrado por los siete países más industrializados del mundo (Alemania, Japón, Estados Unidos, Canadá, Italia, Reino Unido y la Unión Europea) en el cual se insta al gobierno venezolano a ‘respetar los derechos fundamentales, los procesos democráticos, las libertades y el imperio de la ley’. Manifestaciones como estas dan aliento al pueblo venezolano en la lucha por libertad y democracia, y le dicen con claridad a la burocracia corrupta que con violencia se aferra al poder, que su conducta está siendo observada por el mundo entero, por lo que no encontrará escondite si su actuación en la presente crisis continúa interfiriendo las soluciones pacíficas y electorales que el pueblo venezolano quiere y que la comunidad internacional apoya. 

5) A nuestros hermanos paraguayos y del resto de los países que integran Mercosur les reiteramos nuestro respeto y respaldo al Protocolo de Ushuaia, documento que establece el compromiso democrático del Mercosur y cuyo artículo 1 expresa que 
‘La plena vigencia de las instituciones democráticas es condición esencial para el desarrollo de los procesos de integración entre los Estados Partes del presente Protocolo’, instituciones democráticas hoy vulneradas y escarnecidas por el régimen que preside el señor Nicolás Maduro. 

6) A nuestros hermanos hispanos, que hoy manifiestan legítima preocupación por la situación que en esta colapsada Venezuela enfrentan los más de 200 mil españoles e hijos y nietos de españoles que aquí viven, les expresamos también nuestro agradecimiento por la mirada atenta y solidaria con que siguen la delicada evolución de esta crisis, y les reiteramos que para los demócratas venezolanos tal preocupación no es ‘injerencia’ en nuestros asuntos internos, como si lo fue, por cierto, cuando activistas disfrazados de catedráticos vinieron a intervenir en la política venezolana, redactando las recetas que el régimen utilizó para destruir nuestra economía y nuestra convivencia, y que luego - tras cobrar jugosos emolumentos - retornaron a la península ibérica a tratar de repetir allá el engaño que habían diseñado y probado primero en Venezuela: asaltar la democracia para destruirla desde adentro. Eso no PODEMOS aceptarlo, ni venezolanos ni españoles. 

Hoy, cuando por fin los ojos del mundo están sobre Venezuela, les decimos a todos los amigos de esta tierra, de este pueblo y de la democracia, que aquí y ahora la paz se llama referendo revocatorio, que el diálogo necesario es el que apuntale y promueva la realización y acatamiento de la consulta electoral, y que ninguna salida de fuerza será sostenible, pues nada puede detener a un pueblo que quiere cambio, democracia y libertad. 

Por la Mesa de la Unidad Democrática,
LA SECRETARIA EJECUTIVA”.


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“¡Queremos comida!” “¡Tenemos hambre! Estas son solo algunas frases que resuenan entre la multitud y el hambre”. Según una nota en Efecto Cocuyo. “Los hechos aislados por reclamar alimentos frente a la escasez que atraviesan los comercios se han vuelto cada vez más comunes entre los titulares. Solo en 21 días de mayo, Efecto Cocuyo contabilizó al menos 46 saqueos en diferentes ciudades del país, de acuerdo con los eventos publicados en medios de comunicación regionales y nacionales.”
Llevando agua a este molino, El Nacional hoy en su gran titular nos dice: “Bolsas de comida no resuelven la escasez y la malnutrición. Además los consumidores denuncian que los CLAP discriminan políticamente. Para la venta de comida casa por casa, que comenzó hace mes y medio, el gobierno ha designado 18,5 millardos de bolívares. Sin embargo, el programa que coordina el dirigente del PSUV Freddy Bernal no satisface las necesidades de abastecimiento de la población en términos de cantidad y calidad”.
Esto de las bolsas de comida fue una estrategia que impulsó el gobierno siguiendo la iniciativa de García Carneiro, en Vargas, como una manera de paliar la escasez. Pero como bien apunta Elizabeth Fuentes, en Konzapata: “La repartición de comida por los CLAP ni gana votos ni acaba con las colas. La repartición de bolsitas de comida no significa que los beneficiados vayan a cambiar su percepción del desastre que llevan sufriendo por años. A excepción del poeta chavista Iván Padilla Bravo, que compara la estrategia con la que utilizaron los vietnamitas para derrotar al imperialismo yanqui.”
En este desastre de nuestra economía, aparece el Vicepresidente del Área Económica, Miguel Pérez Abad, con unas declaraciones que uno no sabe si calificar de extremadamente ingenuas o extremadamente cínicas. El 2001 lo reseña: “El segundo semestre será “menos peor”. Notitarde, en Valencia: “En el segundo semestre del año bajará la inflación (…) La perspectiva inflacionaria para fin de año estaba ubicada en 900%, pero esa posibilidad se redujo y considera que a partir del segundo semestre se evidenciará un claro descenso en la inflación.”
Pérez Abad, ¿qué significa bajar de 900%? ¿Usted se da cuenta de la barbaridad? Pero allí no termina lo insólito de sus declaraciones. Últimas Noticias: “Se acabaron las empresas de maletín”. Pero no es que combatieron a las empresas de maletín, no es que pusieron presos a los delincuentes que llevaron adelante las empresas de maletín, es que, sencillamente, se acabó todo. No solo acabaron las de maletín, acabaron con todas las empresas. Erradicado, pues, dice triunfante, el desvío de divisas. Y advierte que Polar manipula la producción con fines políticos. No dejó, para estar en buenas con su jefe Maduro, de darle un escardillazo a Polar. Y, para no desentonar con el discurso oficialista, a Pérez Abad también le dio tiempo en el fin de semana de ocuparse de la guerra. En un tuit de El Periódico de Monagas leemos: “Abad supervisa Ejercicio de Acción Integral e Independencia II en Monagas. Y le vemos manipulando con gesto fiero un fusil, al lado de una señora, entrada en kilos, con un gorro supuestamente militar pero más bien parecido a los que usaba Pomponio, que aprieta los labios porque como que se le trancó el fusil. En todo caso allí hay varios combatientes, unos más gordos que otros, unos con uniforme verde oliva otros y con franelita, pero todo esto forma parte de los ejercicios militares del fin de semana.
Ejercicios militares que, según publicó Javier Ignacio Mayorca citando al General Gonzalo García Ordoñez, costaron 20 millones 600 mil dólares. ¡Hay que verle la cara en estos momentos de precariedad a una cifra como esa! Se publicaron fotos, tanto o aun más ridículas que la descrita, donde milicianos, como si fueran muchachitos jugando, a falta de fusiles se tiraban al piso con palos emulando armas. Y entre estos milicianos corrió en la redes la foto de ese individuo Ricardo Sánchez, más delgado, quizá para saltar con más facilidad las talanqueras. Así, pues, se defenderá la patria.
En el tuit de Rocío San Miguel se destaca: “El Comandante Zodi_Monagas 52, General de División Elías Antonio Moreno señala como objetivo (de los ejercicios) detectar “actividades contrarrevolucionarias.” Es decir, todo este parapeto es para combatirlo a usted, estimado lector, y a todo aquel que no esté con el gobierno. Aquello de prepararnos para la invasión del imperio, de los marines, etc., era puro cuento. En realidad el objetivo es otro. Y allí es donde viene a tono la mención de la nota que trae hoy El Nacional en primera página: “Generales chavistas ejecutarán el Estado de Excepción en zonas estratégicas. Carlos Alberto Martínez Stapuliones estuvo al frente del cierre de la frontera con Colombia y fue trasladado a la capital. Y según Carlos Guyón Celis, quien fue su tutor en la Academia Militar, “O sigue a Maduro y masacra al pueblo, o ayuda a sacarlo”. “La promoción de Diosdado Cabello está en el poder”, dice el antetítulo.
Para rematar, mientras 18,5 millardos de bolívares se van en las bolsitas de comida y en contraste 20 millones 600 mil dólares se gastan en los ejercicios militares, el señor Maduro no aprende: durante el fin de semana se fue a Jamaica a reforzar el plan de Petrocaribe, con lo cual sigue intacta la regaladera de petróleo.



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jueves, 26 de mayo de 2016

La derecha,no,idiota .......Emiro Rotundo

Durante la mayor parte de estos larguísimos diecisiete años y medio de régimen chavista oímos el incesante, y hoy comprobadamente falso, discurso relativo al “pueblo”: el pueblo soberano, el 
Vgypueblo protagónico, el pueblo revolucionario, el pueblo bolivariano, el pueblo chavista, etc., etc. Pero bastó y sobró que ese mismo pueblo sufragara mayoritariamente en contra del gobierno en las elecciones parlamentarias del pasado 6 de diciembre de 2015, para que las voces que lo enaltecían y glorificaban se acallaran y dieran paso a una artera campaña de irrespeto y desconocimiento a la soberanía popular. Los diputados, que eran los “representantes del pueblo soberano” cuando el chavismo era mayoría, son ahora los “voceros de la derecha,” término anacrónico y desfasado, residuo roñoso de las chatarras revolucionarias de los siglos XVIII, XIX y XX que nada significa en la actualidad.
Pero lo que sí tiene significación, y mucha, es el derecho del pueblo a que se respete su mayoría de las dos terceras partes de los diputados de la Asamblea Nacional. Se trata de un derecho fundamental que está siendo desconocido por el presidente y sus poderes subordinados que representan muy poco del apoyo popular (en el caso del presidente quizás 20% de los votantes, entre militantes y tarifados) y absolutamente nada en lo que se refiere al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y sus respectivas Salas, cuyos magistrados fueron escogidos de la nómina de pago del gobierno.
El pueblo venezolano ayer glorificado por la oratoria oficial y hoy martirizado por la escasez, la inflación la inseguridad y la represión, está siendo irrespetado igualmente por el intento manifiesto y desvergonzado del oficialismo de impedirle  que cambie de manera pacífica y democrática el sistema político del “socialismo del siglo XXI”, o más exactamente del castro-comunismo, que ha sido el hilo conductor del proceso que nos ha llevado al mismo estado de penuria que padecen los cubanos. El referéndum revocatorio del mandato presidencial es el recurso previsto por la Constitución Nacional para resolver las situaciones críticas de la vida nacional. Negarlo, desconocerlo o bloquearlo constituye un delito de lesa patria, un irrespeto al pueblo, un golpe de estado contra la República. Siendo este propósito un fin expresado públicamente por el Presidente, el Vicepresidente y otros altos funcionarios del Gobierno, tendría que ser prueba (al igual que el atropello a la Asamblea Nacional) suficiente para activar la aplicación de la Carta Democrática contra el gobierno antidemocrático de Venezuela en la Organización de Estados Americanos (OEA)
Ante todos estos desmanes realizados por el proceso político que en sus inicios se declaró democrático, participativo y protagónico, habría que preguntar a quienes todavía lo apoyan: ¿qué pasó con el protagonismo del pueblo venezolano tan cacareado por Chávez y sus camaradas cuando requerían su voto en los procesos electorales?, ¿qué ocurre con la “mejor Constitución del mundo” que supuestamente garantiza el derecho del pueblo a escoger su destino?, ¿son acaso  la Constitución y las leyes “papeles mojados,” como suelen decir quienes no creen en esos instrumentos jurídicos salvo que sean la fiel expresión de sus ideas e intereses?
Los hechos de la historia, ejemplares o execrables, pasan a la posteridad asociados a los personajes que los realizan y quedan escritos (y hoy en día, grabados y filmados) para la memoria imperecedera de los pueblos. Así, los nombres de todas aquellas personas que hoy operan arteramente desde las trincheras del poder en contra de los intereses del pueblo y de la Nación, sea por desvarío ideológico, debilidad de carácter, intereses mezquinos o maldad congénita, pasarán a la historia cargados de ignominia para unirse a las legiones de minúsculos personajes del pasado marcados con el oprobioso hierro de algún “ismo” de los muchos que han ensuciado nuestra historia: paecismo, monaguismo, guzmancismo, gomecismo, perejimenismo y (ojalá

Diálogo: ¿oportunidad o....? Vladimir Villegas

Diálogo: ¿oportunidad o pérdida de tiempo?

Son absolutamente comprensibles las aprehensiones que existen con respecto al diálogo como mecanismo que permita resolver en paz las diferencias entre los venezolanos y abrir caminos a la solución de los graves problemas que padecemos en Venezuela.
No es para menos. Las experiencias que hemos tenido han sido cuando menos frustrantes. En lo personal, participé junto a Henri Falcón, Hiram Gaviria, Pedro Pablo Fernández y otros venezolanos no identificados con el actual gobierno en la iniciativa promovida por el presidente Nicolás Maduro denominada Conferencia de Paz a la cual, por razones absolutamente respetables, no quiso sumarse la Mesa de la Unidad Democràtica. Esa iniciativa no dio resultados, a excepción que de alguna manera sirvió de antesala a la recordada reunión gobierno-oposición en Miraflores, en la cual voceros de ambos sectores se dijeron de todo, pero no se escucharon.
Después del 11 de abril de 2002 el Centro Cárter y la OEA también impulsaron, junto con otros factores nacionales e internacionales, un proceso de diálogo que si bien de alguna manera abrió las puertas al referéndum revocatorio de agosto de 2004, tampoco zanjó definitivamente el grave conflicto político existente en el país. Es decir, no hemos tenido suerte con el bendito diálogo. Para qué negarlo. Pero ello no implica que no sea una mejor alternativa que la confrontación violenta. Son numerosos los países que primero fueron a la guerra civil y luego, sobre inmensas montañas de muertos, terminaron sentándose a la mesa las fuerzas en conflicto, vencidos y vencedores. Ejemplos sobran.
Les confieso que luego de haber participado de una iniciativa que naufragó básicamente por la falta de interés real de la partes por un diálogo franco y realmente productivo, también tengo mis reservas, mi buena dosis de escepticismo con respecto a lo que puedan lograr los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martín Torrijos, y con respecto a que podamos, mediante el diálogo, encontrar vías para acuerdos mínimos, siempre en el marco de la Constitución.
Ese escepticismo aumenta cuando de lado y lado, cada quien con su argumento, se escuchan voces contrarias al diálogo, y cuando el Vaticano anuncia que la visita del canciller a Venezuela se suspendió o canceló por razones ajenas a la máxima representación de la Iglesia.
¿La negativa del gobierno de Venezuela a recibir al canciller del Estado Vaticano es la respuesta a la carta que le envió el papa? ¿Se rechaza de plano la posibilidad de que su santidad Francisco apoye activamente un eventual proceso de diálogo en Venezuela? La respuesta a ambas preguntas es muy importante, porque permitiría valorar la real disposición del presidente a sentarse con la oposición venezolana, e incluso con otros sectores de la vida académica, económica, cultural y social.
El viernes pasado, junto con Eduardo Fernández, Hiram Gaviria, Luis Fuenmayor Toro, Giuseppe Gianetto, Manuel Torres, Segundo Meléndez y Armando Gaviria, participé en una reunión con el ex presidente Leonel Fernández, y cada quien expuso allí sus puntos de vista sobre este tema del diálogo. En lo particular le manifesté mi temor de que una vez más se pretenda utilizar el diálogo como una treta para ganar tiempo lo cual, a mi juicio, sería una peligrosa manera de perder el tiempo, tan valioso en estos momentos de crisis y gran crispación social y política.
Los ex presidentes Rodríguez Zapatero, Fernández y Torrijos están al tanto de la gravedad de la crisis en el país. Seguramente son los primeros en entender que no es tiempo de correr la arruga y tratar de marear al adversario. El diálogo, así lo veo yo, es una puerta a la paz y a la justicia, categorías que no pueden marchar por separado, y que en el caso de nuestro país están asociadas también al respeto a la voluntad popular y al sagrado contenido de la carta magna .Si dejamos que se cierre esa puerta corremos el riesgo de que siga escalando el conflicto en nuestro país. Y las cosas en Venezuela no están para juegos. Ojalá que por el bien de la nación, tengan éxito