sábado, 4 de junio de 2016

ALBERT RIVERA escribe..............

ALBERT RIVERA ESCRIBE SOBRE SU VIAJE A VENEZUELA
Posted: 01 Jun 2016 12:28 AM PDT

Me encontraba el pasado lunes esperando a embarcar en el avión que me llevaría a Caracas cuando varias personas se me acercaron para contarme de primera mano la situación que estaban viviendo en Venezuela. Lo cierto es que no viajaba mucha gente y el avión iba con menos de la mitad de los pasajeros que podría alojar. Durante el vuelo, muchos de ellos quisieron trasladarme su preocupación, cuando no su desesperación, por las condiciones de vida que hay ahora en su país.
Horas antes de mi viaje hablé con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, quien me convocó a un encuentro con Rodríguez Zapatero, y mantuve varias conversaciones con Felipe González. Todos ellos me ofrecieron su visión sobre la compleja situación venezolana pero la verdadera dimensión del problema la tuve al escuchar los testimonios de las personas que viven y padecen las políticas chavistas de Maduro.
Antes de despegar supe que el viaje iba a ser útil a pesar de que algunos dirigentes políticos en España me estaban criticando por ello. Críticas que venían, por un lado, de quien le da pereza hacer política en casa y no digamos fuera de nuestras fronteras; y, por otro, de quienes llevan años viajando a Venezuela para formar, asesorar y apuntalar al régimen de Hugo Chávez y recibir millones de euros por ello, como aseguró el presidente de la comisión de Contraloría (Control de Cuentas) de la Asamblea Nacional venezolana, Freddy Guevara.
A pesar de todo, he ido a Venezuela a ayudar, a buscar soluciones, a aportar un pequeño grano de arena. Para mí fue un honor que la Asamblea Nacional de un país hermano me invitara a participar en una sesión sobre democracia y diplomacia parlamentaria. Allí defendí el diálogo como única vía de lograr una solución en Venezuela. Un diálogo, eso sí, con condiciones. En primer lugar, es necesario que el Gobierno venezolano reconozca la grave crisis humanitaria que vive el país, y que permita que la comunidad internacional pueda garantizar comida y medicamentos. En segundo lugar, es necesario que los políticos opositores encarcelados queden en libertad. Y, en tercer lugar, es obligado respetar los procesos democráticos recogidos en su propia constitución y que se permita llevar a cabo el referéndum revocatorio del mandato de Maduro que solicita la oposición.
Venezuela es un país rico en recursos naturales y humanos y pobre en libertad, comida y medicamentos. Este bello país sudamericano sufre una trágica crisis humanitaria, una crisis política y de falta de respeto a los más elementales Derechos Humanos, y una preocupante crisis de inseguridad en sus calles.
Los datos macroeconómicos son alarmantes después de 17 años de chavismo y de políticas populistas. Es un país en quiebra económica y social. Millones de venezolanos pasan hambre. El día a día de la gente es hacer colas de cinco, seis u ocho horas para intentar conseguir algunos alimentos en medio del desabastecimiento. No hay pan, no hay arroz, no hay carne, no hay prácticamente nada que llevarse a la boca más allá de algunos yogures y algún refresco.
Una periodista venezolana que trabajaba para varios medios y que me estaba entrevistando me confesó que ella tampoco podía hacer tres comidas al día. «Abro mi nevera y no hay prácticamente nada, no como proteínas», me dijo.
La inflación se dispara y los precios de la poca comida que llega a los supermercados son prácticamente inalcanzables para la mayoría de la gente. Los bachaqueros, aquellos que hacen colas para comprar los escasos alimentos disponibles y revenderlos después por un precio tres o cuatro veces superior, hacen su agosto con la desesperación y el hambre de la población. Esta realidad la puede ver con mis propios ojos mientras el Gobierno de Nicolás Maduro echa balones fuera con el insultante argumento de que los que hacen colas para comer «no son venezolanos».
Los hospitales carecen de medicamentos o de material básico para que los profesionales puedan atender con una mínima dignidad a sus pacientes, los bebés mueren deshidratados porque no hay suero, los enfermos crónicos no pueden seguir sus tratamientos porque no tienen las medicinas necesarias. Tuve la ocasión de hablar con una doctora española que esperaba en la puerta del consulado de España en Caracas para arreglar sus papeles y poder regresar. Volvía porque estaba desesperada al no disponer de jeringuillas o de gasas para dispensar una atención básica a los enfermos.
El último día que estuve en Venezuela acudí a un acto organizado por Lilian Tintori, la esposa del líder opositor encarcelado Leopoldo López. Tintori es una mujer admirable, llena de fuerza a pesar de todo lo que está viviendo, y una persona que me ha ayudado muchísimo en este viaje. La cita era en un hotel de Caracas y allí puede escuchar y conocer en toda su crudeza la represión que ejerce el Gobierno chavista.
Fue imposible contener la emoción al oír testimonios desgarradores de madres, hermanas, padres y familiares de personas asesinadas, encarceladas y torturadas por el hecho de querer ser libres y pensar diferente al régimen.
Una niña de 23 años acribillada a balazos en la cara y asesinada por estar cerca de una manifestación de protesta contra el régimen chavista, o un chico encarcelado y torturado por criticar al número dos de Maduro en Twitter, son sólo algunos ejemplos que me rompieron el alma. Sin embargo, las lágrimas derramadas por esas mujeres y hombres en este encuentro fueron lágrimas de dignidad y de esperanza porque ellos son la luz del pueblo de Venezuela. No quieren venganza, quieren libertad y democracia. Tan simple como eso.
Actualmente hay decenas de políticos opositores presos en Venezuela, y una represión brutal contra aquellos que combaten con la palabra el régimen chavista o contra quienes simplemente protestan. Intenté visitar a algunos de estos líderes políticos injustamente encarcelados como Leopoldo López, Daniel Ceballos o Antonio Ledezma (el primero se encuentra desde hace años en la prisión de Ramo Verde en condiciones inhumanas y los otros dos bajo arresto domiciliario). Fue imposible conocerles, porque el ejército y la policía chavista me lo impidieron.
Además, la inseguridad ciudadana ha crecido hasta límites insoportables y han convertido a Caracas, según los últimos estudios publicados, en la capital más peligrosa del mundo: homicidios, robos con violencia, secuestros, intimidación, enorme facilidad para acceder a armas de fuego…
Cuando se va la luz del sol y la noche se apodera de la ciudad la gente huye de las calles por temor a ser atacada o asesinada.
Así es la Venezuela chavista que algunos apoyan y elogian en nuestro país. Así es la realidad que algunos no quieren que expliquemos en España, no sea que se trunquen sus planes para asaltar el poder. Así es como un país rico puede acabar arruinado por el populismo. Pero, conociendo la fuerza y la dignidad que he sentido de la mayoría del pueblo venezolano, Venezuela volverá a ser libre, volverá a tener luz, y nosotros desde España tenemos la obligación moral de ayudarles. Una buena manera de hacerlo será no cometer sus mismos errores.
Albert Rivera es presidente de Ciudadanos y candidato de este partido a la Presidencia del Gobiern

Los rojos : aislados y ....Trino Marquez



Los rojos: aislados y al descubierto

Trino Marquez
2 Junio, 2016
El comunicado elaborado por Luis Almagro para justificar la convocatoria a la reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, representa una detallada radiografía de la crisis global que vive Venezuela. En 132 páginas Almagro explica las características del colapso que estremece al país en el orden político, institucional, económico y social. Por primera vez un Secretario General de ese organismo multilateral, creado en 1948, toma la decisión de iniciar los trámites que conduzcan a las sanciones políticas y morales contempladas en la Carta Democrática Interamericana, aprobada en Lima el 11 de septiembre de 2001, luego de un amplio conjunto de acuerdos previos.
En la Carta, los países signatarios se comprometen a desterrar del continente las dictaduras militares, los cuartelazos y todas las formas de autoritarismo o autocracia que quebranten los principios republicanos asociados con la legitimidad de origen de los gobiernos fundada en el sufragio universal en elecciones trasparentes y equilibradas, la autonomía, equilibrio y cooperación entre los Poderes Públicos, el respeto a las libertades políticas, la libertad de prensa, la libertad de pensamiento, el libre albedrío, la prohibición de apresar a una persona por sus ideales políticos, entre otras conquistas civilizatorias que forman parte del desarrollo de la Humanidad.
Con la CDI las naciones de la región dieron un salto gigantesco hacia la civilidad, convirtiendo a la OEA en una instancia al servicio del desarrollo económico en un ambiente signado por la libertad y la democracia. Hugo Chávez suscribió la Carta y luego la invocó en un par de oportunidades: cuando su amigote Manuel Zelaya fue eyectado del poder en 2008, por pretender reelegirse violando la Constitución hondureña; y cuando Fernando Lugo, entonces presidente de Paraguay, fue sometido a juicio político por el Congreso, instancia que lo destituyó. En ambas ocasiones, Chávez se convirtió en un acusador implacable. Blandiendo la CDI exigió la expulsión del sistema interamericano de los gobiernos surgidos con esas crisis.
Ahora el cuadro se invirtió. El gobierno de Nicolás Maduro ha cometido una larga lista de atropellos contra la Carta Magna. Además de los aspectos señalados por Luis Almagro, esas violaciones han sido ampliamente documentadas por los constitucionalistas más importantes del país. Allan Brewer-Carías, Asdrúbal Aguiar, Juan Manuel Raffalli, Luis A. Herrera entro otros abogados, han levantando un enorme expediente de esas violaciones, impunes porque el TSJ, de modo especial la Sala Constitucional, han actuado como cómplices del Presidente para convertir la Constitución en polvo cósmico. Las trasgresiones se han convertido en rutinarias desde que se instaló la nueva Asamblea Nacional el pasado 5 de enero.
Razones para invocar la aplicación de la CDI sobran. Los juristas las han argumentado con argumentos irrebatibles. El mismo gobierno de Maduro ha dado pruebas que la justifican. Basta leer los “considerando” del último Decreto de Emergencia Económica para determinar que en Venezuela se rompió el hilo constitucional y hay que restablecerlo lo más pronto posible. Almagro fue electo Secretario General para velar por el cumplimiento de la CDI. Es lo que está haciendo.
La discusión en la OEA recoloca la atención de la comunidad internacional sobre Venezuela. La crisis sistémica que vive la nación vuelve a ser uno de los temas de la agenda global. La camarilla que rodea a Maduro no saldrá bien librada ni siquiera en el caso de que no se consigan los 24 votos necesarios para aplicar las sanciones políticas y morales contempladas en la CDI. Ahora el mundo refrescará en su memoria que en Venezuela el Poder Legislativo es pisoteado por un Presidente de la República con talante dictatorial, que los parlamentarios representantes de 60% del electorado son amenazados con prisión, que Leopoldo López, Antonio Ledezma y Manuel Rosales, junto a muchos otros políticos, se encuentran secuestrados o exiliados. Recordará que la gente se muere por falta de medicinas porque el Gobierno no acepta la ayuda humanitaria internacional y que la escasez de alimentos se debe a la aplicación de una política absurda basada en la destrucción del aparato productivo nacional.
A Maduro le será más difícil eludir el revocatorio en 2016. Todos los gobiernos, incluidos los que se alíen con él en la votación, sabrán que la consulta popular constituye el único camino para evitar que la violencia se desborde. La presión internacional se elevará. La dictadura roja está cada día más aislada y al descubierto.
@trinomarquezc

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viernes, 3 de junio de 2016

Venezuela en la mira de la OEA Carlos Nieto Palma

Venezuela en la mira de la OEA

Carlos Nieto Palma
3 Junio, 2016
Después de una gran incertidumbre creada en torno a la aplicación o no de la Carta Democrática Interamericana a Venezuela, el pasado martes el Secretario General de la Organización de Estados Americanos Luis Almagro, presentó un informe al Consejo Permanente de la OEA actuando en lo establecido en el artículo 20 de la Carta en caso de que “se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático” y que autoriza al secretario general o a cualquier Estado miembro a pedir la convocatoria inmediata del Consejo Permanente. Esta “invocación” o “activación” de la Carta abre un proceso en el que serán los 34 Estados miembros quienes decidan si, como él, consideran que se ha producido esa “alteración” y las medidas a tomar al respecto, esta reunión se va a efectuar entre el 10 y 20 de junio.
En la carta enviada por el secretario general de la OEA al Consejo Permanente establece que este consejo “según la situación, podrá disponer la realización de las gestiones diplomáticas necesarias, incluidos los buenos oficios, para promover la normalización de la institucionalidad democrática. Si las gestiones diplomáticas resultaren infructuosas o si la urgencia del caso lo aconsejare, el Consejo Permanente convocará de inmediato un período extraordinario de sesiones de la Asamblea General para que ésta adopte las decisiones que estime apropiadas, incluyendo gestiones diplomáticas, conforme a la Carta de la Organización, el derecho internacional y las disposiciones de la presente Carta Democrática. Durante el proceso se realizarán las gestiones diplomáticas necesarias, incluidos los buenos oficios, para promover la normalización de la institucionalidad democrática. Este procedimiento deberá atender la “alteración del orden constitucional” y como la misma afecta gravemente “el orden democrático” de la República Bolivariana de Venezuela lo cual se sustenta en las denuncias formuladas a la Secretaría General por la Asamblea Nacional de Venezuela”.
La Carta Democrática Interamericana fue aprobada en Lima, Perú el 11 de septiembre de 2001 por unanimidad en la Asamblea General del organismo en Lima, un poco después del gobierno autocrático de Alberto Fujimori en Perú, que se apartó de las reglas democráticas llegando inclusive a disolver el Congreso Nacional de ese país.
En este instrumento se define, por primera vez, lo que los países miembros de la OEA consideran los elementos esenciales de la democracia, además establece procedimientos para seguir no solamente cuando la democracia se interrumpe totalmente, como en un golpe de Estado, sino cuando el orden democrático ha sido seriamente alterado y la democracia está en riesgo. Los elementos esenciales democráticos acordados por los gobiernos, sirven de base para evaluar las desviaciones.
Pienso que para entender con mas precisión las razones por las cuales se está solicitando la aplicación de Venezuela la tenemos en el contenido de su artículo 3 “Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”.
Es claro que en nuestro país no se cumplen con los principios fundamentales establecidos en la Carta Democrática, no hay respeto a los derechos humanos ni a las libertades fundamentales y mucho menos separación e independencia de poderes, lamentablemente con excepción de la Asamblea Nacional todos los demás poderes públicos se han aliado al ejecutivo para instaurar en Venezuela una dictadura de nueva generación.
Si bien es cierto que la aplicación de la Carta Interamericana no va a sacar a Maduro del poder, ni va a hacer que los cascos azules, ni ningún otro organismo militar invadan a Venezuela, no es menos cierto que la presión internacional, además de las sanciones, en su mayoría de carácter político, serán de vital importancia en el retorno a la democracia.
Quisiera rescatar las recomendaciones que hace el Secretario General de la OEA en su informe presentado sobre la situación de Venezuela y donde establece lo que debería de hacerse para el retorno a la democracia y estos son: 1. Referéndum revocatorio en este año 2016; 2. La liberación de todas las personas aún detenidas por razones políticas; 3. Que el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo resuelvan conjuntamente, conforme a sus competencias, de manera inmediata la situación de vulneración de los derechos básicos de la población como acceso a alimentos y servicios de salud; 4. Exhorta al Poder Ejecutivo y Legislativo a trabajar conjuntamente a fin de dar cumplimiento a la obligación del Estado de brindar estándares suficientes de seguridad a sus ciudadanos; 5. Exhorta al Poder Ejecutivo a eliminar toda forma de incumplimiento de los preceptos constitucionales y políticos respecto al equilibrio de poderes del Estado. Es ese sentido solicito se detenga inmediatamente el ejercicio del bloqueo permanente del Poder Ejecutivo respecto de las leyes aprobadas por la Asamblea Nacional, así como asegurar la vigencia de las leyes que han sido aprobadas hasta ahora; 6. Recomendó una nueva integración del TSJ para la cual deberán trabajar conjuntamente el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo conforme a sus competencias dado que la actual integración está completamente viciada tanto en el procedimiento de designación como por la parcialidad política de prácticamente todos sus integrantes; 7. Exhorto la creación de un mecanismo independiente de combate a la corrupción integrado por expertos internacionales independientes apoyados en el sistema de Naciones Unidas y/o OEA y 8. Exhorto a incorporar a la Comisión de la Verdad el apoyo técnico y la representación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Por ahora solo queda esperar que va a pasar con el correr de los días y como transcurren las deliberaciones en el Consejo Permanente de la OEA, estamos claros que la aplicación de la Carta Democrática Interamericana no va a sacar el régimen de un sopetón como muchos esperan, pero sin dudas será un punto de quiebre de esta dictadura para retomar a la democracia.


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Mesa de la Unidad Democrática......

La Mesa de la Unidad Democrática celebra la Resolución de la OEA de fecha 1ro de Junio 2016

Ante la Resolución emitida por la reunión extraordinaria de la OEA realizada para iniciar el debate sobre la crisis venezolana este miércoles 1ro de Junio, la Mesa de la Unidad Democrática fija una primera posición expresada en los siguientes términos:

1. Hoy los venezolanos demostramos en la OEA que la comunidad internacional reconoce la gravedad, profundidad y urgencia de la crisis humanitaria y la crisis política que atraviesa Venezuela y que ha convertido al que fue uno de los pueblos más prósperos de la región en un país sin alimentos, sin medicinas, sin seguridad personal, sin democracia y sin libertad. 

2. En esta reunión el régimen que preside Maduro presentó un proyecto de resolución que fue desechad
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 por la mayoría de l
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s países. Se confirma así el aislamiento internacional de la cúpula corrupta que desgobierna el país.  

3. Como consecuencia de ese aislamiento del régimen madurista,  el proyecto de resolución presentando inicialmente por Argentina fue rechazado, al ser asumido por muchas naciones como "demasiado blando" para con un régimen merecedor de mayor censura, mientras que el proyecto de resolución presentado por México  fue aprobado finalmente con el apoyo de 25 países 

4. Destacamos y agradecemos que la Resolución aprobada hoy en la OEA sobre Venezuela exige al desgobierno venezolano respetar los DDHH y respalda el uso de procedimientos constitucionales para resolver la crisis, procedimientos entre los que destaca el referendo revocatorio

5. Es igualmente importante precisar que la posibilidad de activar y aplicar la Carta Democrática sigue en pie y que en muy próximos eventos la OEA podrá debatir diversas modalidades para la utilización de ese instrumento. 

6. Los problemas de Venezuela los resolveremos los venezolanos, apoyados ahora por la solidaridad activa de un sistema interamericano y de una comunidad internacional que públicamente se ha pronunciado por el respeto a los mecanismos constitucionales para el cambio de gobierno y que ha exigido al régimen que preside Maduro respeto a las Derechos Humanos. El resultado de esta reunión extraordinaria de la OEA revela y expresa que la Unidad Democrática hace avanzar la lucha del pueblo venezolano por la democracia y la libertad en todos los escenarios internacionales -OEA, UNASUR, Mercosur, etc- haciendo retroceder al régimen en todos esos espacios donde antes solo se escuchaba su voz y profundizando el aislamiento de un régimen cuya corrupción, ineficiencia, conducta grotesca y lenguaje procaz constituyen una vergüenza para esta Patria que, por independiente y soberana, ha decidido soberanamente REVOCAR el autoritarismo y la corrupción y construir una Venezuela de progreso, seguridad, democracia y libertad. 

Mesa de la Unidad Democrática

Caracas, 1ro de Junio 2016


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jueves, 2 de junio de 2016

Tango arrabalero .....Gustavo Coronel



Tango arrabalero en la OEA

Gustavo Coronel
2 Junio, 2016
Si en la familia hay un miembro alcohólico, adicto a las drogas, andando con pandillas criminales o queriéndose juntar a una persona francamente indeseable, la familia siente la necesidad de intervenirlo. Este es un mecanismo consagrado que hasta tiene guías en base a las cuales la familia debe actuar, ver: http://uiicf.net/wp-content/uploads/201 … cudero.pdf .
La intervención no tiene por qué estar restringida a miembros de la familia sino que puede incorporar allegados y a personas respetadas que viven lejos del núcleo familiar pero que pueden dar recomendaciones valiosas. La familia es el núcleo básico de la sociedad y, así como una familia puede estar afectada por la conducta de uno de sus miembros, la sociedad puede estar afectada por uno de sus sectores componentes y hasta un grupo de naciones puede llegar a ser afectada por la conducta de una de sus naciones miembros. En esos casos colectivos también es aplicable el concepto de la intervención.
Sin embargo, en América Latina se ha solidificado el concepto regional de la NO INTERVENCIÓN, el cual tuvo un origen comprensible pero que ahora sirve para esconder y permitir las mayores atrocidades cometidas en los países miembros de la comunidad regional. Esas atrocidades, se dice, son un problema interno del país ya que los miembros de la comunidad regional son respetuosos de la soberanía de cada país. El llamado Principio de la NO INTERVENCIÓN tuvo su origen en la reacción de América Latina en contra de la manifiesta intervención de países poderosos en la región. Por ello, países afectados, como México, fueron pioneros en la formulación de este principio. Como varios de los países de la región habían experimentado en carne propia las intervenciones de países europeos y de los Estados Unidos, este principio fue adoptado con entusiasmo y se tornó rápidamente en dogma.
Pero con el tiempo se les ha pasado la mano. La práctica intervencionista de países fuertes en la región ha disminuido, mientras que han crecido las amenazas internas a las sociedades latinoamericanas causadas por la perversión de sus mismos estados, de sus gobiernos, generalmente presidencialistas o francamente caudillistas. Ya las amenazas a nuestros países no llegan desde el exterior sino que son generadas internamente por líderes ineptos, corruptos y llenos de codicia por el poder. Este fenómeno ha encontrado instrumentos regionales obsoletos y todavía orientados a defenderse de intervenciones imperialistas que son cada vez menos frecuentes. Era lógico para la OEA de hace 50 años promover la defensa en contra de la intervención de algún estado miembro por parte de otro estado. Por ello, puso en las manos de cada estado (lo que equivale al Gobierno de turno) la facultad de pedir ayuda. Y ello continua como regla hoy en día, a pesar de que son frecuentemente los gobiernos los que violan los derechos de la sociedad, oprimiéndola en lugar de servirle.
Por esto es que hoy, de manera absurda, es el estado Venezolano, léase el gobierno, léase Maduro y su pandilla de gánsteres, quien tiene la facultad de llamar en su auxilio a los organismos regionales. No lo hacen porque son ellos los agresores. Los pueblos han sido dejados de lado como actores en organismos como la OEA, que se han convertido en el tiempo en clubes de embajadores quienes disfrutan de una vida muelle lejos de las tragedias que experimentan sus pueblos. La casa del embajador (a) de Venezuela en la OEA está en el mejor sector de Washington y sus neveras están repletas de las más exquisitas viandas, mientras sus compatriotas sufren el horror de una dictadura de corte fascista.
La Carta Democrática Interamericana, 2011, vino a cambiar un tanto este sesgo pro-estatista pero ayer vimos como su fuerza ética se ha diluido en la OEA debido a la inercia no-intervencionista que ha sido el dogma de tantos años, al pragmatismo político y oportunista de sus miembros y a la disposición de pequeños estados – un estado, un voto – a vender sus votos a cambio de favores especiales. Al darle a los estados, no al pueblo, el casi monopolio de pedir la intervención, la OEA ha dejado de actuar en defensa de los pueblos de América Latina. Se podría decir que la NO INTERVENCIÓN, por un lado, y la CARTA DEMOCRÁTICA INTERAMERICANA por el otro, se han convertido en polos opuestos, de signo contrario, lo cual condenó a este segundo mecanismo a la inacción, en vista del predominio ideológico del primero.
Y así están hoy las cosas. Ayer la OEA, en sesión maratónica, decidió por “consenso” ofrecer “sus buenos “oficios” para que la oposición dialogue con los gánsteres del régimen. La situación venezolana clama por la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, mientras que en contra de tal aplicación se levanta la tradición de la no intervención, utilizada ayer para fines bastardos por la delegación argentina, en favor de los sátrapas y ladrones que han capturado el poder en países de la región, como es el caso de Venezuela.
Una intervención regional en la Venezuela de Maduro está ampliamente justificada. Ese señor debería salir esposado del palacio presidencial venezolano con traje a rayas hacia la prisión o hacia un asilo para tarados mentales. Y sus 500-600 cómplices principales deberían ser enjuiciados y castigados de acuerdo a sus crímenes. Sin embargo, la valiente postura de Luis Almagro está a punto de perderse en una selva de cobardías, YA QUE LA CANCILLER DE ARGENTINA, ESTA INTERESADA EN SER SECRETARIA GENERAL DE LA  ONU.  Por ello dice que el uso de la Carta Democrática está “inflado”, cuando lo que está inflado es el uso torcido de la NO INTERVENCIÓN. Una vez más la OEA reafirma su naturaleza de club de amigos a espaldas de los pueblos de América.

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