miércoles, 25 de mayo de 2016

Los cuatro generales Carlos Tablante

LOS CUATRO GENERALES

     CARLOS TABLANTE

Al margen de las desviaciones que se han producido al colocar a la Fuerza Armada Nacional en un rol que no le corresponde al servicio de una parcialidad política, cuando hablamos de corrupción, nos referimos a una casta, que instalada en el alto gobierno, se ha enriquecido causando un brutal daño al patrimonio público.
Frente a una administración pública militarizada, los oficiales que ocupan diferentes cargos deben asumir las consecuencias de sus actos administrativos. Los que tienen más poder, tienen más responsabilidad frente al país.
Los señalamientos concretos a militares implicados en delitos de tráfico de drogas o corrupción, no deben verse como una ofensa a la FAN. Por el contrario, lo que se asume es la defensa del honor de la institución frente a los abusos de poder y los hechos de corrupción en los que han incurrido algunos de sus integrantes, quienes deben dar explicaciones y facilitar la investigación que adelanta la Asamblea Nacional.
Por ejemplo, los generales Manuel Barroso, Carlos Osorio Zambrano, Giuseppe Yoffreda y Rodolfo Marco Torres han gestionado miles de millones de dólares para la importación de bienes y servicios, sobre todo de alimentos y medicinas.
Como hemos denunciado y es por todos reconocido, se ha cometido un inmenso saqueo cambiario con empresas de maletín, empresas-espejo, sobrefacturación, pago de sobornos, importaciones ficticias o de mercancía caducada y de ínfima calidad, entre otras fechorías. Como lo solicitó el propio Maduro al asumir la presidencia – para lo cual pidió poderes habilitantes y no ha hecho nada – todo esto debe ser investigado de manera exhaustiva para determinar las responsabilidades individuales y liberar a la FAN del pasivo que representan quienes hoy aparecen señalados y cuestionados por las penurias que sufren todos los venezolanos – incluyendo los integrantes de la propia FAN y sus familiares – debido a la escasez y altos precios, sobre todo de alimentos y medicinas.
La élite militar señalada ha tenido el control casi total del régimen desde sus inicios, hegemonía que se ha acentuado bajo Maduro.
Ministerios, vicepresidencias, direcciones generales, gobernaciones e institutos estan bajo control de un mismo grupo de militares que se ha ido rotando en diversos cargos de poder, por cierto, la mayoría de ellos cercanos a Diosdado Cabello.
Algunos sectores estrategicos han permanecido por mas de una decada dirigidos por miembros activos o ex integrantes de la FAN como los ministerios de salud, alimentacion, energia electrica, industrias basicas y el denominado arco minero, economia y finanzas y seguridad ciudadana, ademas de las competencias que ejercen por su naturaleza como lo es la defensa de la integridad territorial, es decir, el control exclusivo de las armas, las vias terrestres, el espacio aereo y maritimo y las fronteras del pai?s. Esta presencia hegemónica de militares en cargos públicos a todo nivel, la describimos en detalle enEl Gran Saqueo en el capítulo denominado El partido militar y las redes del Capitán.
En el campo de las finanzas publicas, el militarismo impuesto como doctrina politica, se ha apoderado de las instituciones financieras, de las politicas de recaudacion  de impuestos, del diseño y ejecucion de los presupuestos publicos, de las tesorerias de ministerios, de las compras y adquisiciones de todos los niveles de la administacion y hasta de las importaciones privadas, como es el caso del poder que ostenta el Mayor General Giuseppe Yoffreda, quien actualmente preside la Corporacion Venezolana de Comercio Exterior (Corpovex).
La casta militar tiene bajo su mando directo el manejo de los fondos publicos, como la Oficina Nacional del Tesoro, la Banca Publica, la Superintendencia de Bancos, Cadivi-Cencoex y el Seniat, reforzado ahora con la alianza que ha establecido el general Rodolfo Marco Torres con Nelson Merentes y Erik Malpica Flores.
Es tan evidente la hegemonía militarista que hasta el discurso político está contaminado por su vocabulario: en vez de adversario se habla de enemigo. En lugar de organizaciones de base, unidades de batalla y patrullas, y así sucesivamente. El lenguaje coloquial se ha poblado también de expresiones militaristas usadas como herramientas de dominación y amedrentamiento en todos los ámbitos, incluyendo en los escenarios y redes sociales, donde actúan las llamadas milicias bolivarianas y los patriotas cooperantes.
Todo ello quedó expuesto de manera grotesca en la caricatura de ejercicios militares del sábado pasado, los que – para estupor de los venezolanos tanto civiles como militares –  fueron dirigidos por un cuestionado general Carlos Osorio que, en uniforme de campaña, trataba de ocultar el temor que siente ante la investigación de la Asamblea Nacional que ya emitió en su contra un voto de censura. Los detalles y las evidencias del caso están a la disposición en el portal cuentasclarasdigital.org.
De manera que no existe ninguna campaña contra la FAN como institución. Se trata de que los militares que han ocupado altos cargos públicos se sometan al escrutinio contralor de la opinión pública y de las instituciones propias de un Estado democrático, aunque en la actualidad se haya impuesto la impunidad debido a que el Estado de Derecho ha sido sustituido por un estado delincuente.
Sin embargo, debemos recordar que, de acuerdo al artículo 271 de la Constitución Nacional, los delitos contra el patrimonio público no prescriben.




Enviado desde mi iPad

¿Fracasaron? o ¿triunfaron? Bernard Horande

MARTES, 24 DE MAYO DE 2016

¿FRACASARON O TRiUNFARON?

   thumbnailbernardhorande

       BERNARD HORANDE

La catastrófica situación de Venezuela no tiene nombre. Las palabras son insuficientes para describirla, frente a los aplastantes hechos que día a día nos ahogan en este territorio que, por ahora, ya ni la definición de país merece.
Escasez total de alimentos, productos y medicinas. La inflación más alta del mundo. El poder adquisitivo por el suelo. Inseguridad personal rampante. Inseguridad jurídica total. Fuertes racionamientos de agua y electricidad. Corrupción ilimitada. Empresa privada destruida. División de la sociedad. División de las familias. Protestas. Saqueos. Linchamientos. Hambre.
Por mucho menos de lo anterior, cualquier ser humano con dos dedos de frente podría afirmar que el régimen chavista ha sido una de las gestiones públicas más negativas, oscuras y fracasadas de la historia de cualquier país del mundo.
Sin embargo, hay otra forma de verlo.
Algunos piensan que, muy por el contrario, el proyecto chavista ha sido un éxito para quienes lo diseñaron.
Esta percepción se basa en la idea de que, detrás de la máscara revolucionaria, lo que hay realmente es un claro proyecto de poder por el poder, que consiste en apropiarse eternamente de un país rico en petróleo empobreciendo a su población y llevándola a extremos infrahumanos, bajo los cuales no le quede otra alternativa que someterse.
Es decir, una copia “mejorada” de la revolución cubana. Con las consabidas variantes de épocas y métodos. Y con una diferencia clave: que en Venezuela se encuentra el mayor yacimiento de petróleo del mundo.
Coloco un par de puntos de vista.
Víctor Poleo, un ingeniero electricista, profesor del posgrado de Economía Petrolera de la UCV y exviceministro de Energía y Minas de Chávez entre 1999 y 2001, ha alertado que “la actual crisis eléctrica que vive el país es planificada como un mecanismo criminal que pretende domesticar a los venezolanos”.
Agrega que “aquí hay un guión criminal de ingeniería social para estrangular a la sociedad”. Que “la renta es utilizada para destruir la sociedad y la economía”.
Poleo argumenta, con lógica, que “lo mismo ocurre con las colas, porque cuando la gente no tiene tiempo para pensar y organizarse porque debe conseguir algo de comer, sencillamente se desmoviliza, y al desmovilizarla políticamente, queda anulada”.
Por otra parte, otro personaje menciona una visión parecida. Guaicaipuro Lameda, ex-Presidente de PDVSA con Chávez, dice que la estrategia es el empobrecimiento colectivo como medio de dominación política.
Dentro de esta estrategia, el régimen desarrolla acciones como estas:
Al que no le guste la revolución, que se vaya. Hacérselo difícil pero abriéndole unas puertas.
A la gente hay que mantenerla ocupada aunque sea buscando comida. Mientras busca cubrir sus necesidades básicas, mantenerlos presionados con los cuerpos de seguridad e inteligencia para que sientan temor.
Mantener a los pobres en su pobreza pero con esperanza, algunos deben saltar de allí y debe ser muy notorio. Dosificarles lo que se les da, tanto en cantidad como en oportunidad. Sobre todo, hacer mucha propaganda que es el principal alimento de la revolución.
Establecer una economía dual. Una dirigida por el régimen hacia los pobres. La otra que se le haga inalcanzable e insoportable para la oposición. Los pobres quedan dominados y los otros buscan irse.
Infundir terror en dos vías: a los suyos que teman perder lo que el gobierno les da, les permite o les ofrece. Y a los opositores que tengan mucho miedo a perder lo que tienen, por ejemplo, la libertad o su propia vida.
Ser muy permisivo para que se hagan cosas fuera de la ley; y lograr que sea muy difícil hacerlas dentro del marco de la ley. Así se forzará a que las cosas se hagan fuera de la ley manteniendo a la gente amarrada, comprometida, dominada e inhabilitada.
Finalmente no olvidemos un par de frases tan famosas como deprimentes.
Una, la del viejo “monje” (venido a menos) Jorge Giordani: “Los pobres tendrán que seguir siendo pobres, los necesitamos así”.
La otra, la del joven jefe de la Bancada de (la traición a) la Patria en la Asamblea Nacional, Héctor Rodríguez: “No es que vamos a sacar a la gente de la pobreza pa’ llevarla a la clase media, pa’ que después aspiren a ser escuálidos”.
Ud., lector, ¿qué opina?… ¿Fracasaron o triunfaron?
@BHorande
Leer más...

lunes, 23 de mayo de 2016

Grupo Ávila : Ante la declaración..........

Grupo Ávila: Ante la declaratoria de un Estado de Excepción

Venezuela atraviesa la crisis política, económica, social, sanitaria, alimentaria e institucional más compleja de su historia, dentro de un entorno económico internacional desfavorable, exacerbado por su desmesurada dependencia del ingreso petrolero, y la negativa gubernamental de reconocer y asumir su existencia y gravedad.

Al mismo tiempo, el gobierno persiste en desdeñar a la oposición democrática como interlocutor válido y desconoce además la voluntad popular manifestada en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, cuyos resultados constituyen un inequívoco mandato de la soberanía popular. 

Como resultado de una actitud intransigente y del sistemático desconocimiento y entorpecimiento de las funciones y decisiones de la Asamblea Nacional, se sigue erosionando la gobernabilidad y la paz social del país, en medio del continuado deterioro de la ya menguada institucionalidad democrática, generando con ello mayores tensiones políticas y sociales, que ya no solo amenazan la tranquilidad interna, sino que podrían también afectar a algunos de nuestros vecinos de la región.

Frente a ello, la oposición ha dado innumerables muestras de su voluntad de participar en un diálogo con las autoridades gubernamentales, incluyendo la mediación de actores externos imparciales confiables para ambas partes; sin embargo, la ausencia de un claro reconocimiento del adversario, sin lo cual ningún diálogo tendría razón de ser ni denotaría una verdadera voluntad de negociar, la ha llevado a proponer vías pacíficas, dirigidas a tratar de superar dicha crisis, las cuales se decantaron finalmente por la solicitud de convocar al referéndum revocatorio presidencial previsto en el artículo 72 de la Constitución.

En este contexto, la adopción de un nuevo decreto de excepción y emergencia económica introduce un elemento de crispación que se añade a la escalada gubernamental de las tensiones políticas, resultantes de las numerosas acciones antidemocráticas e inconstitucionales. 

A lo anterior debemos señalar el peligroso y creciente papel otorgado a las Fuerzas Armadas en dicho decreto y la realización de ejercicios militares sin precedentes a nivel nacional, con todo lo que ello significa para una ya sobredimensionada presencia militar en la sociedad venezolana.

Semejante decreto no tiene justificación, pues para atacar los problemas que señala existen las leyes ordinarias vigentes. La medida debe ser rechazada y denunciada ante el mundo, ya que: elimina atribuciones constitucionales del poder legislativo; criminaliza el derecho ciudadano de denunciar, cuestionar y oponerse a los abusos del poder; suspende de hecho el ejercicio de garantías constitucionales; desconoce las obligaciones internacionales de derechos humanos; prohíbe la cooperación internacional que pueda ser calificada discrecionalmente “con fines políticos” o de “desestabilización”; militariza las cadenas de producción, comercialización y distribución de alimentos; y promueve además métodos ilegales de control de orden público, entre otras acciones irregulares.

Como resultado del agravamiento de la crisis y ante la ausencia de respuestas concretas, el pueblo venezolano manifestó recientemente su masivo apoyo a la iniciativa del referéndum revocatorio presidencial previsto en la Constitución, como la vía más expedita para superarla. 

En vista de todo ello, resulta indispensable establecer de común acuerdo una vía democrática que logre superar las tensiones que amenazan la paz social del país y abra las puertas a las oportunidades de corregir el rumbo del país. Cualquier iniciativa de diálogo que se adelante debe tener como condición primordial la de realizar esa consulta popular en el presente año, además de la libertad de los presos políticos, el retorno de los exiliados y el cese del hostigamiento judicial a la disidencia. 

Saludamos con beneplácito y agradecemos profundamente los esfuerzos realizados por la comunidad internacional, en particular los de: la Unión Europea; el Secretario General de la OEA; la Conferencia Episcopal Venezolana; el grupo de ex presidentes y mandatarios de la región iberoamericana; parlamentarios; organizaciones mundiales de defensa de los derechos humanos; y diversas personalidades mundiales e intelectuales del mundo entero. Todos ellos han dado muestras de su profunda preocupación por la crítica situación venezolana, al exigir la libertad de los presos políticos, el respeto a los derechos humanos y la necesidad de encontrar una salida democrática, constitucional, pacífica y electoral, exigencias que desafortunadamente solo han tenido como consecuencia la descalificación y la ofensa oficial gratuita e inmerecida.

Finalmente, hacemos un sincero llamado a retomar los caminos del diálogo, el respeto y la diplomacia, y a abandonar el fácil y estéril recurso al insulto y la descalificación como métodos para relacionarse con los diferentes actores, tanto internos como de la comunidad internacional, en aras de allanar el camino para la búsqueda de la concordia, la paz y el progreso que tanto anhela la nación.

Caracas, 22 de mayo de 2016 

domingo, 22 de mayo de 2016

Por los solitarios Fausto Maso

Por los solitarios pasillos de Miraflores:

FAUSTO MASÓ
21 DE MAYO 2016 - 12:01 AM


Bájense de esa nube, Maduro, como hubiera ocurrido con Chávez, no cambiará aunque cuente con un ínfimo apoyo popular. Si abriera los ojos, si pusiera los pies en la tierra, comprobaría que no lo siguen más que un montón de desdichados. Con el precio del petróleo como lo tuvo Chávez, y el mismo Maduro, se podía creer que la tierra fuera plana y que Marx en persona los llevaba a la tierra prometida. Todo eso se derrumbó y cada vez hay menos chavistas, pronto se contarán con los dedos de la mano.

Qué tontería el invento de la guerra económica “promovida por los sospechosos habituales: la oligarquía y el imperialismo yanqui. La verdad es que el enorme agujero fiscal, que hoy alcanza 20% del producto interno bruto, no tiene un solo culpable. Es una suma de despilfarro, corrupción, políticas económicas destructivas, el asalto incesante al tesoro público y, last but not least, el monstruoso derroche de la última campaña presidencial de Hugo Chávez, algo que han reconocido y documentado sus propios ministros”.

Con precios altísimos del petróleo, Chávez y Maduro hubieran podido ser hasta testigos de Jehová. Los venezolanos indolentemente disfrutamos de una bonanza que se atribuían los apóstoles de la nueva verdad revelada y votábamos por ellos. Pero, repetimos, todo acabó. En Venezuela las ilusiones políticas las ha pagado el petróleo. Alguna vez fuimos la democracia modelo del continente, Chávez creyó inventar el socialismo del siglo XXI. Tonterías. Ahora solo nos queda la triste figura de Maduro, que cuando sale en televisión no convence ni a su familia. Dicen que la propia Cilia Flores anda desengañada, no será otra heroína.

¿Cómo salimos de esto? Nadie tiene una respuesta, pero todos están seguros de que no llegamos a diciembre, o a principios del próximo año. ¿Y si nos equivocamos? No hay chavistas en Venezuela, ni tampoco maduristas, y el gobierno se mantiene porque la oposición no se ha unido. El madurismo perderá todas las elecciones, y si la oposición se unificara el final de Maduro se contará en días.

Ah, pero no es tan fácil, porque solo hay una silla en Miraflores, no como en la Asamblea donde había sillas que repartir. Ahora se trata de controlar el futuro.

Maduro no sabe qué hacer. Cuentan que insomne se pasea de noche por Miraflores, arrastrando una angustia infinita, sin saber qué rumbo tomar, porque ya, dicen, Maduro no es chavista. Chávez no le envía un mensaje del más allá y desde la isla bendita quieren recibir dólares, billetes verdes, no salvar a la revolución venezolana. Evo anda en lo suyo, en Argentina los amigos perdieron el poder, en Brasil Lula trata de no ir a la cárcel, en Ecuador Correa quiere pasar agachado. No hay chavistas ni en la Luna, hasta al propio Maduro solo le queda la inmensa soledad de Miraflores, porque el chavismo ya no es una cleptocracia, hay poco que robar y muchos se lo disputan. Maduro todas las noches llora sobre los hombros de Cilia y le pide que no lo deje…

Chávez no pasará a la historia como un Gómez cuya huella se preservó en el país y que gobernaba con plomo y sin dinero. Chávez fue una pesadilla y Maduro no es nada.

Ah, finales tristes no sirven en telenovelas ni tampoco en política. Chávez soñaba con ser un personaje de El derecho de nacer.

Por los solitarios pasillos de Miraflores en la madrugada se escuchan las pisadas de un hombre angustiado.

¿Cómo salimos de esto? Por Dios, que alguien haga un milagro



Enviado desde mi iPad

viernes, 20 de mayo de 2016

Maduro y los traidores. César Miguel Rondon

Maduro y los traidores ; Por César Miguel Rondón

Mensajepor desde san francisco » 20 May 2016, 07:26 
Maduro y los traidores ; Por César Miguel Rondón

Ayer Maduro dio una rueda de prensa ante corresponsales extranjeros (siguiendo la tónica de su antecesor Hugo Chávez, él no le declara a los venezolanos). La razón fundamental de esa rueda de prensa, que a la larga resultó decepcionante, fue advertir que era víctima de una especie de cayapa mundial, algo así como el bullying planetario al que había aludido Delcy Rodríguez; y, luego de quejarse largamente de la prensa española, a la que acusó nada menos que de estar preparando una invasión, se refirió al estado de excepción. Eso sí, antes advirtió que no iba hablar de la situación económica porque él, argumentó, hablaba de eso todos los días. Le sacó el cuerpo, pues, a lo realmente importante.


¿Por qué decimos que es lo realmente importante? Porque más allá de las cosas que haya podido decir Maduro en su cadena de ayer, hoy la prensa trae noticias como estas. Cito nada más y nada menos que El Universal: “Caraqueños sustituyen almuerzos y cenas por meriendas. Escasez y alto costo de los alimentos han llevado a reemplazar las comidas”.

El Nacional: “El gobierno emplea control alimentario como arma de control político. Dice la nutricionista Susana Raffali: “La insuficiencia nutricional se ha instalado lentamente y es ya irreparable para la población infantil.” Efecto Cocuyo: “¡Queremos comida! ¡Queremos comida! gritaban en Guarenas durante los disturbios”. En El Pitazo.com: “Perdigones en el primer día del plan piloto para adquirir alimentos en el Hiper Líder de San Diego”

¿De qué hablan estos titulares? De un país que está pasando hambre, de un país desesperado por encontrar alimentos. Esa es la realidad que elude el presidente de la república.

¿Qué dijo entonces Maduro el día de ayer? “Un avión de los Estados Unidos ingresó dos veces al espacio aéreo venezolano”. Y mostró una foto del modelo de avión. Pero, si usted tiene las pruebas, ¿qué está esperando para suspender las relaciones con los Estados Unidos? ¿Qué tal la declaración de guerra, señor presidente? Eso es gravísimo. El enemigo ha osado entrar, ha violado nuestro espacio aéreo.

¿Qué más dijo? Por ejemplo, no se ahorró amenazas: “Por cada firma falsificada demanda garantizada”. ¡No van a haber abogados suficientes en el país! Dice, además: “La Asamblea Nacional perdió vigencia, es cuestión de tiempo para que desaparezca”. No hable en esos términos, presidente, porque esas palabras pueden resultar un boomerang que termine rebotándole de manera dura, lapidaria e irreversible.

Pero quizá lo más importante de todo lo que habló ayer Maduro estuvo en la frase al final. La pronunció con el gesto un tanto desencajado; lucía mofletudo, con los ojos enrojecidos, como si ya no durmiese como un niño: “No es tiempo de traiciones ni de traidores, es tiempo de lealtad”.

Evidentemente esto no tiene de destinatario en la oposición. Esta es una frase para los suyos. Es un mensaje angustiado, importante. ¿Tan grave es la situación interna, presidente, que usted tiene que, en cadena nacional, cerrar su intervención haciéndole un llamado a los traidores? ¿Tantos son? ¿Tan importantes son? ¿Tanto lo atormentan? Quizá la cadena fue solo para decir esto.