viernes, 7 de noviembre de 2014

No somos ni japoneses ni ......Pedro B. Celis

No somos ni japoneses ni finlandeses

PEDRO BERNARDO CELIS |  EL UNIVERSAL
viernes 7 de noviembre de 2014  12:00 AM
He dedicado los últimos 5 artículos de esta columna al tema de los sistemas de educación. Hice énfasis en el sistema de educación japonés, ya que estoy muy familiarizado con él. Obtuve mi doctorado allá, y mi hija hizo parte de su kindergarten allá también. En Japón, los maestros conforman uno de los tres pilares fundamentales de la sociedad. Junto a los médicos y policías, los maestros son clave en la cotidianidad de cualquier sistema social. Los japoneses reconocieron esto ya hace mucho tiempo, incluso cuando eran una sociedad feudal. La súper población, ya en el siglo XV era lo suficientemente importante en Oriente, como para buscar maneras eficientes de convivir en paz y en progreso. Cuando los japoneses deciden cambiar su esquema de nación hacia un esquema liberal, adoptan el modelo educativo alemán, y logran, no una, sino dos veces, el milagro japonés. En 30 años pasan de una economía feudal a ser una potencia mundial. Y luego de ser devastados en la Segunda Guerra Mundial, toman el camino de la sociedad del conocimiento y retoman su lugar entre las potencias económicas del planeta.

Sin embargo, no son los japoneses, sino los finlandeses quienes efectivamente demostraron tener el mejor sistema de educación del planeta. Esto dicho, no por capricho, sino a través de los resultados de las pruebas PISA (Program for International Student Assessment) de los años 2000 y 2003. Las pruebas PISA son realizadas por la Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo de sus países miembros (OECD por sus siglas en ingles). Estas pruebas se realizan cada tres años y son impartidas a jóvenes de 15 años de edad, en áreas como lectura, ciencias, matemática y resolución de problemas. La idea es establecer patrones de referencia que permitan desarrollar políticas adecuadas para el desarrollo de la educación en todo el planeta. Los resultados de los dos primeros estudios fueron una sorpresa para el mundo, incluyendo para los finlandeses, que no se lo esperaban. Finlandia llevaba 30 años trabajando en la transformación del país, de una economía netamente agraria a una economía moderna. Y para lograr esto se focalizaron en desarrollar una educación con oportunidades para todos. Los resultados de las pruebas PISA demostraron de forma contundente el éxito arrollador del sistema de educación finlandés. Japón no se quedo atrás en estas pruebas, y al igual que Finlandia, está siempre entre los primeros lugares, junto con los chinos de Hong Kong y los coreanos.

El éxito finlandés nos ofrece un marco de referencia digno de estudio. Junto con los japoneses, los finlandeses comparten la relevancia que tiene el maestro en su sistema social. La profesión de maestro es valorada por toda la sociedad. No cualquiera llega a ser maestro. La selección es rigurosa. Muchos quisieran ser maestros pero solo los mejores son seleccionados. La preparación de un maestro es altamente profesional, y no se queda en una mera licenciatura. Los maestros finlandeses tienen posgrado. Además, gozan de una carga de trabajo moderada, tanto en tiempo como en número de alumnos. Rara vez un maestro finlandés tiene a su cargo más de 25 estudiantes. Y solo tiene obligación de impartir cátedra de 18 a 23 veces a la semana en sesiones de 45 minutos. El resto del tiempo lo dedica a preparar clases, a su formación continua, a asistir a comités, o a otras actividades con sus alumnos. Es común que los maestros visiten a sus alumnos en casa y realicen actividades con las familias de sus alumnos. Desde el punto de vista de herramientas de trabajo, los maestros en Finlandia tienen acceso a todo el espectro multimedia para sus actividades en clase. También gozan de absoluta libertad de cátedra.

Es cierto que nosotros los venezolanos no somos ni japoneses ni finlandeses. Pero eso no quiere decir que no podamos, algún día, alcanzar los estándares de educación de países como Finlandia y como Japón. Las referencias tangibles las tenemos en esos países. Son los maestros los profesionales más importantes de cualquier sistema social, junto a los médicos y policías, y les debemos un trato acorde. Salario acorde con su importancia dentro de la sociedad, herramientas de trabajo con tecnología de punta, infraestructura adecuada a sus actividades, formación continua, carga de trabajo razonable. Por supuesto, también debemos exigir dedicación y resultados.

En el marco del pensamiento sistémico, debemos comenzar por medirnos para poder saber qué tenemos que hacer para mejorar y cuánto debemos mejorar. Venezuela debe autorizar las pruebas PISA a sus alumnos para saber dónde estamos en relación con nuestros vecinos. Costa Rica y Chile detentan los primeros puestos en las pruebas PISA de Latinoamérica. Los venezolanos sencillamente no sabemos nuestra posición. Bien podríamos estar de últimos, gracias a la ceguera gubernamental.

@ProfPBCelis

pbcelis@usb.ve

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